Destinados a proclamar las grandezas del Señor (cfr. 1 Pedro 2, 9)

Destinados a proclamar las grandezas del Señor (cfr. 1 Pedro 2, 9)

Agencia SIC

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Mons. Vicente Jiménez Zamora Queridos diocesanos:

Tradicionalmente la semana de oración por la unidad de los cristianos se celebra del 18 al 25 de enero. Estas fechas fueron propuestas ya en el año 1908 por Paul Watson. Desde entonces hasta nuestros días el camino recorrido ha cubierto etapas felizmente superadas y ha vencido obstáculos que parecían insalvables. Las diversas Iglesias y Comunidades eclesiales se han ido incorporando a esta larga marcha de plegarias y oraciones por la recuperación de la unidad visible perdida de la Iglesia, y la oración intensa y ferviente de la semana de oración por la unidad es hoy patrimonio de todas las confesiones cristianas.

El Concilio Vaticano II definió el Ecumenismo como un "movimiento cada día más amplio, surgido también entre nuestros hermanos separados, por la gracia del Espíritu Santo, para establecer la unidad de todos los cristianos" (UR 19).

La práctica universal de esta semana de oración es la que vibra en el documento conciliarUnitatis redintegratio: "la conversión del corazón, la santidad de vida, junto con las oraciones públicas y privadas por la unidad de los cristianos, han de considerarse como el alma de todo movimiento ecuménico y con toda verdad puede llamarse ecumenismo espiritual" (UR 8).

Lema de este año

El Lema de este año es: Destinados a proclamar las grandezas del Señor (cfr. 1 Pedro 2, 9). Dios nos ha elegido, pero no como si esto fuera un privilegio. Nos ha hecho santos, pero no en el sentido de que los cristianos somos más virtuosos que los demás. Nos ha elegido para llevar adelante una misión. Los cristianos vivimos esta llamada a la misión, que arranca de nuestro bautismo, dando testimonio de las grandezas de Dios de distintas maneras:

Curando las heridas: las guerras, los conflictos y los abusos han herido la vida emocional y relacional de la gente. La gracia de Dios nos ayuda a pedir perdón por los obstáculos que impiden la reconciliación, la sanación y la misericordia.

Buscando la verdad y la unidad: la conciencia de nuestra identidad común en Cristo nos mueve a trabajar para superar nuestras divisiones como cristianos. Como los discípulos de Emaús, estamos llamados a compartir nuestra experiencia para poder descubrir que en nuestra peregrinación, que hacemos juntos, Jesucristo está en medio de nosotros.

Comprometiéndonos en favor de la dignidad humana: Los cristianos que hemos sido sacados de las tinieblas a la luz maravillosa reconocemos la gran dignidad de todas las personas. A través de proyectos sociales nacidos de la fe y de la caridad nos acercamos a los pobres y los necesitados, especialmente en este Año de la Misericordia.

Durante esta semana, nuestras comunidades cristianas de la Diócesis de Zaragoza están llamadas a orar por la unidad: las parroquias, los miembros de vida consagrada, los movimientos y sectores pastorales, siguiendo las orientaciones y actos programados por nuestra Delegación Episcopal de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso, al frente de la cual está D. Jesús Jaime Navarro y su Equipo, a quienes les expreso mi sincera gratitud por su trabajo y dedicación a la causa del Ecumenismo.

Confiamos esta semana de oración a la Virgen María, figura de la Iglesia y Madre de la unidad, para que asista con su intercesión a todos los cristianos y los sostenga en fidelidad a su Hijo Jesucristo único Señor de la Iglesia.

Con mi afecto y bendición,

+ Vicente Jiménez Zamora

Arzobispo de Zaragoza

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