La contemplación, luz de la Nueva Evangelización

La contemplación, luz de la Nueva Evangelización

Agencia SIC

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Mons. Rafael Palmero Queridos Hermanos y Hermanas:

Celebramos, en la Solemnidad de la Santísima Trinidad, la Jornada Pro Orantibus. En este día, la Iglesia nos invita a volver la vista y el corazón hacia los hombres y mujeres, monjes y monjas, que se consagran enteramente a Dios por la oración, el trabajo, la penitencia y el silencio. Es la suya una vocación necesaria e insustituible para la vida de la Iglesia. Por eso, rezamos hoy de manera especial por quienes están dedicados a rezar y pedimos que se mantengan fieles. Solicitamos también nuevas vocaciones. Identificados con Cristo en todas las épocas de la historia, seguirán enriqueciendo a la Iglesia.

Me gusta la expresión "vida consagrada". Sí, me gusta porque tiene contenido. Hablamos de una existencia, larga o menos larga, entregada toda ella al Señor. Quienes la abrazan, por una invitación especial, personalísima, del buen Dios, responden con generosidad profesando, es decir, entregados de por vida a una intimidad continuada y permanente a quien es nuestro Creador, nuestro Salvador y nuestro Santificador. El Dios Uno y Trino.

A lo largo de la historia de la Iglesia ha habido y está habiendo familias de hombres y mujeres que, dejándolo todo para ser pobres, se hacen obedientes y viven la castidad como la vivió el mismo Jesús. Con formas de vida contemplativa, que tienen un denominador común. Son, en expresión del Papa Benedicto XVI, "manos juntas que velan en oración incesante. Su vida es adoración.

Este año, la Jornada Pro Orantibus ha escogido como lema "La contemplación, luz de la Nueva Evangelización". Por lo que se refiere a la vida consagrada, en los trabajos de preparación para el próximo Sínodo de Obispos sobre la nueva Evangelización se afirma: "Una gran tarea en la nueva evangelización corresponde a la vida consagrada, en las antiguas y nuevas formas. "Los consagrados están llamados por su vocación, consagración y misión, a vivir un estilo de vida que exige, en primer lugar, la santidad de vida a la que toda la Iglesia está llamada. Este estilo se expresa visiblemente en los consejos evangélicos vividos en comunidad. A través de ellos se manifiesta la radicalidad y la novedad del seguimiento de Jesucristo. La consagración es así instrumento de nueva evangelización.

Estamos, por tanto, a vuestro lado, queridos Hermanos y Hermanas. Os agradecemos, de veras el ejemplo y la ayuda que nos prestáis ?es la vuestra una invitación permanente a la elevación- y os decimos totalmente convencidos: Ánimo, mucho ánimo y adelante. Sé que soplan vientos poco favorables a mantener la luz encendida, ya que la mecha del cirio se esconde en cera no siempre endurecida, pero sé también que estáis fuertemente arraigados en la roca firme, que es Cristo Jesús.

San Juan de Ávila -pronto si Dios quiere Doctor de la Iglesia- explica con claridad que los religiosos y religiosas sois el corazón de la Iglesia, fuente del calor y que esta dignidad y estado no se escogen sino que se aceptan y ofrecen por amor de Jesucristo y a Jesucristo, "con solo deseo de le agradar y servir" (Plática 18), ya que, la vocación es regalo de amor. "Volved vuestro ojos al Señor, que quiere miraros y que le miréis, os dice. Aparejadle en vuestro corazón posada blanda, pacífica, casta, llena de misericordia, para que os haga templo suyo y os santifique" (Carta 66). Y teniendo a la vista que el corazón es la fuente del calor, llegando a un religioso, habíamos de volver todos con calor, y si faltase la fe, en ellos se había de hallar (cf. Plática 18).

Que la Virgen Santa María, Estrella de la Nueva Evangelización, siga siendo para vosotros modelo de vida contemplativa y habitada por la Trinidad. "Vosotros sois realmente la casa orante, viva, que renueva aquí el Sí de la Virgen, el Sí de la disponibilidad total de la vida por Jesús.

+ Rafael Palmero Ramos

Obispo de Orihuela-Alicante

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