La comunidad, antídoto del individualismo

La comunidad, antídoto del individualismo
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Mons. Sebastià Taltavull Es bueno que cuidemos a fondo la motivación religiosa y cristiana de toda acción caritativa y tengamos muy presente que esta no puede llevarse a cabo en solitario. Pertenecer a una comunidad cristiana evita que la acción voluntaria se convierta en legitimación del individualismo, aunque este sea de signo religioso.
a comunidad aporta a la persona cristiana la narrativa de Jesús; una tradición hecha de lucha y esperanza; y el acompañamiento siempre necesario para el crecimiento y el aprendizaje de virtudes y valores que predisponen a un estilo radical de servicio. Es la comunidad cristiana la que puede ayudar a tener en cuenta los criterios de las bienaventuranzas sobre la auténtica compasión, la solidaridad y el ejercicio de la justicia.
Más aún: Cuando un voluntariado pretende la inclusión de quienes están al margen, es absolutamente necesaria la comunidad como vehículo de esta inclusión. Esta solo será posible si un grupo con identidad e historia propias y conectado con la sociedad avala la admisión de los excluidos. Hoy, por las dimensiones que va adquiriendo, merece una atención especial la persona del inmigrante, el refugiado y los que sufren las nuevas pobrezas.
Para ser fiel al Evangelio, la comunidad sabe que deberá superar en todo momento las mismas tentaciones de Jesús para convertirse en aquel grupo de hombres y mujeres fieles que luchan siempre a favor de la dignidad humana, que se convierten en hermanos unos de otros y llaman todos los seres humanos a la fraternidad, que se convierten en hijos y los invitan a reconocer a Dios como Padre.
La oración de Padrenuestro es el ejemplo más claro de lo que es la relación con Dios, ya que rezamos como hijos que se dirigen a Dios que es Padre común, y por eso nos consideramos "hermanos" porque lo invocamos como Padre de todos. Hay a quien le cuesta rezar el Padrenuestro porque hay alguien a quien le cuesta perdonar. Por eso, el tono comunitario "nuestro" que tiene esta parte de la oración es una consecuencia de un estilo de vida que no se cierra en sí mismo, en una persona, ni en un grupo.
+ Sebastià Taltavull,
Administrador apostólico de Mallorca
Obispo auxiliar de Barcelona





