Carta pastoral de Mons. Jesús Murgui: Pascua del Enfermo en el año de San José

Carta pastoral de Mons. Jesús Murgui: Pascua del Enfermo en el año de San José
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La Campaña del Enfermo, que se inició el 11 de febrero, concluye el VI Domingo de Pascua, día 9 de mayo, en el que en la liturgia de nuestras comunidades tenemos presentes, especialmente en estos tiempos de pandemia, a nuestros hermanos enfermos, sus familias y los profesionales sanitarios.
En este domingo de Pascua la Palabra resuena haciéndonos bien patente que el Señor vino al mundo a enseñarnos el lenguaje inefable de la caridad. En la segunda lectura (1Jn 4, 7-10) se nos ofrecen los versículos con los que comienza la magna reflexión sobre la caridad que marca la cima de la Primera carta de Juan. Dios es la fuente del amor. "Dios es amor": esta revelación del rostro de Dios no es una afirmación especulativa, sino la experiencia de una historia de la que Juan es testigo directo (1, 1-4). Dios ha revelado que es amor a través de sus obras, a través de su desmesurada caridad, que le ha llevado a dar al hombre a su
mismo Hijo único.
El texto del Evangelio de este día prosigue y profundiza el tema del amor, presenta el mandato de Jesús: "permaneced en mi amor" (Jn 15,9). Y a Jesús, como bien atestiguan sus parábolas, no le gusta el lenguaje abstracto. Permanecer en su amor es sinónimo, significa, "observar sus mandamientos". Jesús permanece en el amor del Padre y es una sola cosa con Él porque acoge, ama y realiza plenamente su voluntad. Esta unión de voluntades, con la seguridad de que el designio del Padre es el verdadero bien, es la verdadera alegría del Hijo; y Él, al pedir la observancia de sus mandamientos, no hace otra cosa que invitar al discípulo a participar de su misma alegría.
Su mandamiento es el amor recíproco, hasta estar dispuesto a ofrecer la vida por los otros. Ese amor es el que hace caer todas las barreras, hace prójimo a todo ser humano, acerca, une. Sin duda, a la luz de estas enseñanzas, el cristiano, el discípulo de Jesús, es una persona a la que Dios ha confiado a los otros; hemos sido confiados los unos a los otros y somos responsables los unos de los otros. Y esto en concreto, cada día.
Que bien recoge esto el lema central de la Campaña del Enfermo del presente año, que culmina este domingo VI de Pascua: "Cuidémonos mutuamente". Esta convicción ha ido aumentando y profundizándose con el paso del tiempo en esta época de pandemia. Ya en lo inicios de su declaración como fenómeno mundial podíamos leer: "Nunca como ahora hemos sido llamados a darnos cuenta de cuánto la responsabilidad personal es un bien para todos. Quien acepta la reglas y el comportamiento necesarios para defenderse del contagio contribuye a limitarlo para los demás" (carta del Abad General Ocist para el tiempo de
epidemia, 15-III-2020).
Pero, sin duda, con el paso del año 2020 y de todo lo que llevamos del presente 2021 ha aumentado exponencialmente la conciencia de la mutua responsabilidad y la necesidad de servir a las personas enfermas y solas en un creciente esfuerzo solidario. La Campaña y la presente Pascua del Enfermo quieren ayudar a esta concienciación. En este sentido, es un
auténtico reflejo de lo que afirmaba Papa Francisco: "Para salir de una pandemia, es necesario cuidarse y cuidarnos mutuamente". Añadiendo que "debemos apoyar a quienes cuidan a los más débiles, a los enfermos y a los ancianos (?) El cuidado es una regla de oro de nuestra humanidad y trae consigo salud y esperanza. Cuidar de quien está enfermo, de quien lo
necesita, de quien ha sido dejado de lado: es una riqueza humana y también cristiana" (16 de septiembre de 2020). Sin duda la entrega responsable en el servicio a los demás, la fraternidad que nace del amor que nos ha traído Jesús, el Resucitado, es la fuerza que cambia al mundo, la luz que irá iluminando y transfigurando la noche de la pandemia.
Nosotros, por todo ello, en nuestra diócesis de Orihuela-Alicante, en continuidad con el intenso trabajo pastoral desplegado durante este largo año de crisis sanitaria y humana, y en concreto desde el Secretariado del Enfermo y del Mayor, apoyamos la celebración de la Pascua del Enfermo con el correspondiente Subsidio litúrgico y el spot publicitario en redes y medios de comunicación. Promoviendo además, con motivo de esta circunstancia, la concienciación del valor del sacramento de la Unción de Enfermos y la ayuda a los sacerdotes para facilitar su celebración; así como ofreciendo la Oración a S. José que el Papa Francisco nos sugiere. Oración de especial valor y significación este año.
En efecto en este Año de S. José, contemplamos su ejemplo de amor, forjado a base de decir sí a la voluntad de Dios. Él fue el hombre de la acogida a la, tantas veces difícil de entender, voluntad de Dios. El hombre de fe que se abandona en el Señor, se fía de Él, y se hace disponible a su amor. El hombre consagrado a cuidar de Jesús y de María, con dedicación y entereza en las tribulaciones y las pruebas. Todo un ejemplo para nosotros en tiempos de pandemia. Ejemplo para fiarnos y confiar en Dios. Ejemplo para gastar nuestras fuerzas en el amor hecho servicio, cuidando de los demás. Que Él interceda por nosotros; junto con María madre nuestra, remedio y consuelo de nuestros enfermos, que hoy celebramos con el entrañable título de Ntra. Sra. de los Desamparados, patrona de nuestras gentes y nuestras tierras.
¡Feliz Pascua a todos!
+ Jesús Murgui Soriano
Obispo de Orihuela-Alicante





