Carta pastoral de Mons. Celso Morga: ¿Cómo es la realeza de Cristo?

Carta pastoral de Mons. Celso Morga: ¿Cómo es la realeza de Cristo?
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Este domingo es el domingo de Cristo Rey del Universo, la solemnidad que pone fin al tiempo ordinario y nos introduce en el Adviento. Las Sagradas Escrituras recogen varios pasajes sobre la realeza de Cristo, desde el Antiguo al Nuevo Testamento. En este último lo vemos desde el primer momento, en la Anunciación, hasta el último, en la Pasión. En la conversación que el Ángel mantiene con la Virgen María podemos leer: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin" (Lc 1, 30-33).
El hecho de que Jesús se definiese como Rey es la causa "legal" que encuentran los judíos para llevarlo a la Cruz. El declararse Dios no constituía delito para los romanos, de los que dependía la condena a muerte, por ello los judíos buscan en la realeza de Jesús un delito de rebelión contra la autoridad del César, y eso sí era delito a la luz de la ley romana. En la interesante conversación de Pilatos con Jesús, adentrados ya en la Pasión, el gobernador de Judea le pregunta al Señor sobre este tema: "Pilatos le dijo: ?Entonces, ¿tú eres rey?? Jesús le contestó: ?Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz?" (Jn 18, 33-37).
Dicho esto, tenemos que dar otro paso y preguntarnos cómo es la realeza de Jesús. Muchos han tenido la tentación de entenderla con criterios humanos, en términos de poder, de grandeza, de fuerza?Tras el milagro de los panes y los peces leemos el siguiente texto en el Evangelio de san Juan: "Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo" (Jn 6, 15). Jesús no es el soberano que iba a liberar al pueblo judío del dominio romano, su reino se construye en este mundo pero no tiene nada que ver con los reinos de la tierra. Así se lo dice a Pilatos, continuando con el relato citado anteriormente: "?Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?? Jesús le contestó: ?Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí?" (Jn 18, 35-36).
La realeza de Cristo está basada en el amor, en el servicio, en la entrega a los demás y no en el poder de sometimiento. La cuna de este rey está en un establo de Belén, el trono es la cruz y la corona es de espinas. "Pero él les dijo: ?Los reyes de las naciones las dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Vosotros no hagáis así, sino que el mayor entre vosotros se ha de hacer como el menor, y el que gobierna, como el que sirve?" (Lc 22, 25-26).
La falta de coincidencia entre los criterios humanos y divinos nos confunde, incluso está en la base de la negación de la divinidad del Señor por parte de muchos, al no ver cumplidas nuestras expectativas: "Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles" (1Cor 1,23). Cristo nos enseña que no hay poder más grande que el poder y la fuerza del amor.
+ Celso Morga Iruzubieta
Arzobispo de Mérida-Badajoz





