Apóstoles para la nueva evangelización

Apóstoles para la nueva evangelización

Agencia SIC

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Mons. Carlos Escribano Culminamos el tiempo Pascual con la Solemnidad de Pentecostés. La liturgia de la Iglesia celebra el momento en el que el fuego del amor de Dios descendió sobre los Apóstoles reunidos junto a Santa María, la Madre de Jesús, haciendo posible, en el comienzo de la Iglesia, que se realizase el mandato que Jesús había dado a sus discípulos al ascender al cielo: "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado". (Mt 28, 19-20).

La evangelización comienza en aquel mismo instante con la predicación de los Apóstoles. Hoy el reto sigue vivo, sintiéndonos especialmente llamados a participar en la Nueva Evangelización. En este sentido, la toma de conciencia y la participación de todos los miembros del pueblo de Dios es muy importante. Ya el Concilio Vaticano II, del que en el próximo Octubre celebraremos el cincuentenario de su apertura, en la "Apostolicam Actuositatem", alabando la actividad apostólica de los primeros cristianos, urge a los laicos de nuestro tiempo a que el celo evangelizador no disminuya, sino que se vaya acrecentando dada la tarea ingente que se presenta ante la Iglesia del tercer milenio. El cumplimiento de la misión de la Iglesia de anunciar el Evangelio pasa por el apostolado de todos sus miembros, que deberán realizarlo de acuerdo a su estado y siendo siempre fermento en medio del mundo (cfr. AA nº 2). Así, la Nueva Evangelización necesita de evangelizadores renovados, llenos del Espíritu de Dios, testigos auténticos del Evangelio que anuncian.

En el día de Pentecostés, celebran su día la Acción Católica y del Apostolado Seglar. En nuestra diócesis de Teruel, sois muchos los fieles laicos que estáis generosamente implicados en dar sentido pleno al lema de la jornada de este año: "Apóstoles para la Nueva Evangelización". Os lo agradezco de corazón. Es muy importante que os mantengáis firmes en la fe y constantes en el amor, manteniendo vivo vuestro afán apostólico en medio de la sociedad y, en especial, en nuestra diócesis que está inmersa en la elaboración de su nuevo Plan Diocesano de Pastoral. Vuestra fe, vuestra caridad y vuestro compromiso con el anuncio del Evangelio se convierten en signo de la presencia amorosa de Dios en medio del mundo, ante el que debemos saber situarnos conociéndolo en profundidad, amándolo con pasión y sirviéndolo con generosidad.

Os animo a ser evangelizadores activos y manifestar vuestro compromiso siendo solícitos con los más afectados por la crisis económica que estamos padeciendo. Cuantas familias de nuestro entorno sufren hoy el zarpazo de esta situación deplorable que cuestiona profundamente el modelo social que hemos construido. El don de la fe, que por la acción del Espíritu Santo hemos recibido, nos mueve a trasformar el mundo en el que vivimos y anunciar, incluso en los momentos de mayor oscuridad, que el Reino de Dios ya está aquí. La fe nos permite conocer en el rostro del que sufre a Cristo mismo y actuar en consecuencia.

La Solemnidad de Pentecostés nos invita a implorar el don del Espíritu en nuestra Iglesia diocesana, en la Acción Católica, en nuestros Movimientos del Apostolado Seglar y en todos los bautizados. Debemos tomar plena conciencia de la urgencia evangelizadora ante la que nos encontramos y del papel de los laicos en la misma. Os animo a que pidamos juntos al Señor que envíe su Espíritu sobre nosotros y nos confiera la sabiduría, la fortaleza, la alegría, la paz, la generosidad y la valentía necesarias para poder anunciar la presencia salvadora del Resucitado entre nosotros.

+ Carlos Escribano Subías,

Obispo de Teruel y de Albarracín

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