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¿Cuáles son los principios del Budismo y sus diferencias respecto al Cristianismo?

El periodista y sacerdote Josetxo Vera explica en 'Siempre aprendiendo' los valores del Budismo

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Josetxo Vera
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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 12:45

En el podcast ‘Siempre aprendiendo’, el periodista y sacerdote Josetxo Vera ha abordado los principios del Budismo, después de que este verano haya conocido a una chica que practica esta forma de vida. Porque el Budismo no es una religión, no tiene un credo, un sistema de creencias, unos ritos comunes, ni siquiera unas oraciones. El origen son las enseñanzas de Buda en el siglo VI a.c, destinado a llevar una vida acomodada, de la casta hindú.

Un día, dando un paseo, Buda se encontró con las señales de las limitaciones humanas, la indolencia, ancianos que caminaban torcidos, cadáveres incinerados... hasta que un sabio hindú le señaló cómo tenía que ser el único modelo de vida que debía llevar un sabio, por lo que dejó a su esposa, a su hijo, se rapó la cabeza y vivió como los sabios, en celibato y pobreza absoluta.

Tras siete semanas de meditación sentado en posición de loto bajo un árbol, logró la iluminación. El Budismo aspira a la iluminación a través de la meditación y renuncia de los placeres. Es un sistema líquido. Tras morir Buda, el modelo se resquebrajó con fricciones. Es algo etéreo. No hay una escritura ni reglas comunes, se adaptan a las creencias de cada uno.

Por tanto, es una especie de talante, un modo de ser, una forma de enfrentarse a la vida. El Budismo, al igual que el Cristianismo, crece cuando las cosas van bien en el mundo y llega la obsesión por el disfrutar, el tener, por lo que el sentido religioso se asfixia. Por ello, en un grupo de personas surge un vacío existencial, aumenta el número de personas que no encuentran un sentido a su existencia.

Estas personas buscan en la religión la trascendencia y se revelan contra el sistema, especialmente contra el capitalista. Desprecian lo mundano, lo material, enlazan con la naturaleza. Aspiran a un grado superior de sabiduría. Es un modo de vida más que una religión.

Existen algunos puntos comunes entre el Budismo y el Cristianismo. El primer punto es que lo material es despreciable. Es mera apariencia. Lo que entra por los sentidos es fugaz, efímero e impersonal. Es la primera noble verdad que Buda predicó a sus seguidores. Pero en el Budismo no hay un progreso en los científico, técnico o material. No hay avance en lo humano. Todo es degradación, y cuando llega, empieza un nuevo ciclo cósmico.

No hay sujeto en la vida budista. Todo el universo material son fenómenos psíquicos, bioquímicos… no hay un actor en la persona, no hay alguien que piensa. No hay un espíritu ni un alma humana. A través del karma se consigue el renacimiento. El Budismo espera el renacimiento, no una reencarnación de las almas. El renacimiento es un volver a ser después de la muerte, de una manera superior hasta alcanzar el Nirvana.

Otro punto del Budismo es aspirar a la iluminación. Buda, tras siete semanas meditando, adquiere esa iluminación. La meditación budista no es un diálogo con Dios, es volvernos hacia dentro, mientras la oración cristiana es un diálogo de amor con Dios.

Hay seres que están en el Nirvana en esta vida tras innumerables renacimientos, como el Dalai Lama. El Nirvana es una especie de Cielo pero sin Dios ni ángeles.

Un cuarto punto del Budismo es que el ‘yo’ es algo menor. No puede desarrollarse, no es un sujeto. Queda disuelto en lo que hacemos, las sensaciones, los cambios bioquímicos. Es un caudal de agua que fluye, pero sin ser un sujeto consistente que dé continuidad a mi identidad. Son agnósticos, no creen en un Dios, por lo que no hacen oración.

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