El sentido testimonio de un enfermo terminal que emocionó a todos los asistentes

Ángel ha sido durante más de quince años voluntario en la unidad de cuidados paliativos 

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 20:41

Durante tres lustros Ángel, que ronda los ochenta años, ha sido voluntario en la unidad de cuidados paliativos, donde ha acompañado a los enfermos en el final de esta vida: “Comprobé que yo no era quien daba el cariño a los enfermos, sino ellos a mí”.

A día de hoy, es Ángel quien vive la situación contraria. Los cánceres que le detectaron no tienen tratamiento curativo, por lo que a nivel médico está desahuciado. Es consciente de que su momento se acerca, pero asegura estar en paz consigo mismo, aguardando con tranquilidad: “No tengo miedo. Tampoco estoy pensando cuándo me voy a morir. Vivo el día a día y pensando mucho en los demás”.

Ángel confiesa que a lo único que temía era agonizar con dolor. Un temor que ha superado gracias a sus años como voluntario: “En la unidad de paliativos no veo dolor, sino gente contenta que vive. A mi me han atendido durante mi enfermedad los médicos del Doce de Octubre, que son buenísimos. Tratan de animarme pese a que no esté triste. Yo ya he visto cómo amigos y compañeros se han ido. Soy creyente, y cuando el Señor me quiera llamar para reunirme con él, aquí me tiene”.

A su juicio, compadecerse es una pérdida de tiempo: “No hay que pensar en lo que será de mi cuando no esté. Animo a la gente a no darle muchas vueltas a la cabeza. Que esté con su familia y se preocupe por los demás, porque si nos preocupamos por el prójimo, nos olvidamos de uno mismo”.

La alocución de Ángel tuvo lugar en la Conferencia Episcopal Española recientemente, durante la presentación del documento 'Sembradores de esperanza: Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de esta vida'. Un texto que ha sido elaborado durante meses por profesionales sanitarios y pacientes que pretende reivindicar el valor de los cuidados paliativos en la medicina en contraposición de la eutanasia. Y es que los paliativos no pretenden alargar la vida, pero tampoco acortarla. Sí que pretende aliviar el sufrimiento hasta que llegue la muerte y no abandonar a la familia.

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