Boletín
Imparables

Imparables

José Melero y Fran Simón

Solo en COPE.ES

    Rosa cree que el vecino de arriba está relacionado con la desaparición de su hijo: “Le tenía acosado”

    El padre del presunto agresor, ya fallecido, declaró que su hijo era culpable

    Audio

    Tiempo de lectura: 2'Actualizado 02:11

    Fue el 26 de marzo de 2009 cuando se supo por última vez el paradero de Pedro Matías. Tenía 31 años. Su desaparición se produjo en un barrio de Gijón. Su madre, Rosa, ha perdido la esperanza de encontrarlo con vida. Todo empezó sobre las doce del mediodía, cuando el compañero de trabajo y amigo de Pedro Matías, George, fue a buscarle a casa para tomar una cerveza. A la una de la tarde ambos se despidieron.

    La llegada de Pedro Matías a su casa estaba prevista a las dos de la tarde para comer. Dada su tardanza, su madre y su abuela se empezaron a preocupar. Trataron de ponerse en contacto con él a través del móvil. Aparecía apagado. Algo extraño en él, tal y como afirma Rosa, ya que solía ser precavido y cargar el móvil. Las alarmas saltaron cuando George comentó a la madre de Pedro Matías que se había despedido de su hijo hacía más de una hora.

    En la conversación que mantuvieron George y Pedro Matías, quedaron en verse pronto para que este último volviera a trabajar con George en el sector de la construcción: “Mi hijo iba a volver a la obra tras la Semana Santa. Quedaron en llamarse, por lo que no fue una desaparición voluntaria.”

    En las horas previas a la desaparición, Pedro Matías no experimentó ningún cambio de actitud, pese al cansancio que manifestaba tras varias semanas cuidando de su madre, recientemente operada, y de su abuela, que apuraba sus últimos días de vida como consecuencia de su delicado corazón: “Mi madre estaba a punto de fallecer. Mi hijo estuvo quince días sin apenas dormir, pendiente de su abuela. Yo también estaba mal por la operación y porque sabía que mi madre se iba a morir en cuestión de días.”

    Cuando se produjo la desaparición, los familiares de Pedro Matías se pusieron en contacto con amigos y conocidos para iniciar la búsqueda junto a la Policía y la Guardia Civil. No había ni rastro del hijo de Rosa. Se trasladaron a la zona del mar, se llamó a los hospitales… Como si se lo hubiera tragado la tierra. Rosa asegura desconocer las causas. Apunta que no tenía ningún problema con nadie: “Era un chaval limpio. No le gustaban los chismorreos, jugaba al fútbol sala… y no tenía problemas de dinero o de droga.”

    Pese a que no se han obtenido pruebas concluyentes, Rosa sospecha que el vecino de arriba tiene algo que ver con la desaparición de Pedro Matías: “Le tenía muchísima envidia, entre ceja y ceja. Era un acoso La policía le llegó a investigar y a detener durante 72 horas. De hecho, después de lo ocurrido nos amenazó de muerte. Amenazas que están grabadas.”

    Durante la investigación, el otro hijo de Rosa, Jorge, se enfrentó con el vecino en varias ocasiones: “Nos decía cosas horribles, como que nos mataría a los dos. Yo me encaraba con él, y le decía que ya había matado a mi hijo. Le pedía que al menos nos dijera donde lo tenía enterrado. Ante esas acusaciones tan graves, únicamente se reía de manera sarcástica y nos respondía que no teníamos forma de demostrarlo.”

    Rosa ha ido más allá, y ha relatado como el vecino maltrataba a su padre, que posteriormente se suicidó: “Le maltrataba física y psicológicamente. Cuando su padre denunció a su propio hijo, declaró que también estaba vinculado a la desaparición de mi hijo.”A día de hoy, Rosa es realista y no cree que Pedro Matías esté vivo.

    Lo más