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Imparables

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José Melero y Fran Simón

Solo en COPE.ES

    Cómo contarle a los más pequeños el fallecimiento de un ser querido

    Es una de las situaciones más duras con las que un adultos se puede encontrar.

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    Imparables

    Tiempo de lectura: 2'Actualizado 11:09

    España y concretamente Toledo ha vivido unos días de muchas emociones y de impacto por la muerte de Laura Sanz, la joven de 38 años residente en la localidad de Burguillos que perdía la vida en París tras una explosión en una panadería, que se encontraba junto al hostal donde se hospedaba con su pareja. Estaban de fin de semana en la capital gala. Deja tres niños huérfanos de madre. Hijos todos ellos pequeños, que estudiaban en un centro del barrio de Santa Bárbara, en Toledo. A pocos metros también trabajaba su madre en un supermercado.

    Y precisamente en esos tres niños hemos puesto el foco en “Imparables”. Es posible que alguna vez, si eres padre o madre, o estás a cargo de un menor, te hayas enfrentado a la tesitura en la que tengas que contarle una mala noticia: la muerte de un familiar querido como es el caso, alguna enfermedad, etc. ¿Cómo se hace? Y lo más importante... ¿qué hacer después?

    Para buscar algunas respuestas hemos hablado con Marisol Uceda, que es referente del Equipo de Respuesta Inmediata en Emergencia (ERIE) Psicosocial de Cruz Roja Española de Granada, y nos ha contado que lo más importante es que la noticia la dé un familiar cercano, alguien con quien los pequeños tengan confianza: “En caso de ser varios hermanos, lo mejor es comunicarlo de manera conjunta. Pese a su corta edad, tienen derecho a saber que ha muerto un ser querido, en este caso su madre. Nosotros en Cruz Roja asesoramos a los familiares de cómo deben dar la noticia, incluso les acompañamos si es necesario.”

    Uceda ha añadido que los menores deben formar parte del duelo: “No puede ser que no participen por ejemplo en el entierro, tienen que participar de ese duelo y de la despedida. No sirve de nada ocultarlo, no son tontos, y saben que algo pasa, bien porque no está su padre o su madre, o porque ve a su entorno triste, en muchos casos llorando.”

    En estos casos, es necesario además ser concisos en el mensaje: “Se les dice que esa persona ha muerto, no que ha fallecido, ya que no entienden esos términos. No hay que entrar en detalles. Una vez contado, tenemos que adaptarnos a su ritmo y a sus reacciones, que pueden ser muy variadas. Hay niños que no lloran y no dicen nada, por lo que tenemos que darles su tiempo. Ya lo harán y nos harán preguntas.”

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