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Eliana Guerrero: “Unos carteristas me ofrecieron mil euros al mes a cambio de dejarles robar en paz”

La cazacarteristas más famosa de Barcelona revela que ha sufrido agresiones que la han llevado al hospital en tres ocasiones

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David G. Triadó
@davidgtriado

Responsable del área audiovisual y reportero multimedia

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 17:47

Eliana Guerrero saltó a los medios en 2011 por lo insólito, en aquel momento, de su actividad. Se erigió como la primera activista anticarteristas del metro de Barcelona. Todos los días empleaba algunas horas de su tiempo libre en peinar las estaciones y líneas con mayor afluencia de amigos de lo ajeno para avisar del peligro de quedarse sin sus pertenencias a los usuarios del suburbano y enfrentarse cara a cara con los carteristas intentando que abandonasen el recinto del ferrocarril.

Actualmente ya no “patrulla’ por el metro en solitario, sino que lo hace con otras personas que se han sumado a su causa. Cuenta con un grupo de cazacarteristas que hace honor a su apellido, Guerreros por Barcelona. Son unas treinta personas que se organizan a través de un grupo de Whastapp.

En su caso particular, su activismo no nace de la frustración por haber sufrido en sus carnes a los carteristas del metro barcelonés. De hecho, interrogada sobre si alguna vez ha sido víctima de los que ahora persigue, es tajante: “¡Que ni se les ocurra, que ni se atrevan! Opondría resistencia seguro y ellos saben que tengo muy mala uva”.

“¡Cuando llegué hace diecinueve años me sentía tan segura en Barcelona!”

La activista expone su percepción sobre cómo ha empeorado la seguridad ciudadana en las últimas dos décadas: “¡Cuando llegué hace diecinueve años me sentía tan segura en Barcelona! Me iba a bailar y volvía a las tantas, y no sentía que me fuera a pasar nada, como en Colombia. Y ahora ya no lo puedo hacer, ya no voy con esa seguridad. En cualquier momento me pueden pegar para quitarme el móvil o me pueden intentar agredir sexualmente. Es una pena porque lo que más valoraba de este país era la seguridad”.

Guerrero ha tenido que soportar amenazas de toda clase: “Te voy a cortar la cara, te voy a matar, te voy a apuñalar, te voy a tirar a la vía: esto es lo que yo escucho cada día”. Y prosigue: “Se ríen de nosotros porque saben que no tenemos ninguna autoridad”.

“Te voy a cortar la cara, te voy a matar, te voy a apuñalar, te voy a tirar a la vía: esto es lo que yo escucho cada día”

Incluso algunas veces los carteristas han pasado de las palabras a los hechos: “Me han mandado tres veces al hospital”. En una ocasión le rompieron varios dedos, lo cual le supuso un grave problema porque en esa época ella se dedicaba a la hostelería. En otro momento, también le provocaron una lesión en la rodilla, y, otra vez, en la espalda. Los tres juicios que ganó pero las condenas impuestas a sus agresores fueron mínimas.

En sus primeros tiempos como cazacarteristas, intentaron comprarla para que no dificultase la actividad de los ladrones. “Un jefe de un grupo de carteristas me ofreció mil euros al mes a cambio de que a él y a su grupo los dejara ‘trabajar’ en paz”.

Cuenta, emocionada, una de las historias que ha vivido a raíz de su activismo. Salvó dos veces a Jaime, un señor invidente. Evitó que fuera atropellado por el metro y, en otra ocasión, impidió que le robaran.

Grupos como el suyo han sido tildados de racistas. Guerrero se lo toma con ironía. “Sobre todo yo, que soy tan blanca, rubia y de ojos azules”, asegura la mujer de origen colombiano, mulata y de pelo oscuro y rizado. La activista afirma que Guerreros por Barcelona tiene en sus filas a chicas marroquíes, integrantes de Bolivia y de El Salvador, un chico senegalés, etc.

“Siento un agradecimiento enorme por lo que hace cada mosso y vigilante de seguridad”

Guerrero asegura que no tiene ningún tipo de relación con la empresa que gestiona el suburbano, Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB). “Nunca me han llamado ni han tenido un detalle conmigo, como ayudarme con los billetes de metro”.

Su relación institucional con los Mossos d’Esquadra también es nula pero tiene en buena consideración a los agentes que se encuentra patrullando en el recinto: “Siento un agradecimiento enorme por lo que hace cada mosso y vigilante de seguridad. Ellos saben que no quiero interferir en su trabajo sino que se trata de colaboración ciudadana”.

Las patrullas ciudadanas de cazacarteristas encuentran su mayor oposición en los profesionales que se encargan de vigilar el metro. El Sindicato Profesional de Seguridad les acusa de provocar riñas en el suburbano. Guerrero les replica así: “Las dos peleas que ha habido en el metro han ocurrido porque turistas han sido robados, se han dado cuenta y se han enfrentado a los ladrones para recuperar sus pertenencias”. La cazacarteristas lo considera “algo muy humano”.

Tiene muy claro cómo habría que combatir esta problemática: “Faltan medios y un endurecimiento de la ley. Los delincuentes están campando a sus anchas y a todas las escalas en toda España”. De momento, se lo toma con humor: “Espero que no, pero, al paso que vamos, me veré dándoles con el bastón a los carteristas”.

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