Saúl Martínez, neuropsicólogo: "La edad no es una enfermedad, envejecer tampoco lo es, cuando se pierde la memoria hay que estudiar qué está sucediendo"

El neuropsicólogo Saúl Martínez Horta explica en su libro "El cielo que olvida sus estrellas" las claves para comprender y afrontar las enfermedades neurodegenerativas

José Manuel Nieto

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El neuropsicólogo Saúl Martínez Horta, director de la Unidad de Neuropsicología del CDINC en Barcelona, ha visitado el programa 'Poniendo las Calles' de COPE para presentar su nuevo libro, 'El cielo que olvida sus estrellas'. En una conversación con Carlos Moreno 'El Pulpo', el especialista ha desgranado qué sucede cuando las funciones del cerebro, como la memoria o el lenguaje, comienzan a fallar, utilizando una poderosa metáfora sobre un universo interior que se apaga.

Un precio a pagar por la longevidad

Actualmente, 66 millones de personas viven con alguna enfermedad neurodegenerativa, una cifra que, según las previsiones, alcanzará los 175 millones en 2050. Martínez Horta explica que este aumento se debe en gran parte a que vivimos más tiempo: "Pagamos un precio relativo a haber conseguido algo maravilloso, y es que vivimos mucho más que antes". Sin embargo, el envejecimiento poblacional no es el único factor; el estilo de vida y, sobre todo, el cuidado de los factores de riesgo cardiovascular juegan un papel "esencial" en la salud cerebral.

El cuidador, el otro protagonista de la enfermedad

Una de las realidades que el libro busca visibilizar es que estas enfermedades afectan a todo el entorno del paciente. "Muchas veces te responden, 'yo estoy bien, es mi familia que me ha traído'", comenta el neuropsicólogo, señalando que los familiares son a menudo los primeros en detectar que algo no va bien. Por ello, insiste en que "tratar una enfermedad incurable pasa indefectiblemente por tratar a una familia", y no solo a un individuo.

Yo estoy bien, es mi familia que me ha traído"

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Un jubilado con problemas de movilidad emite su voto

Esta es una de las razones que le impulsaron a escribir el libro: ofrecer a las familias esa conversación extensa y humana que el sistema sanitario no siempre permite, un manual para acompañar a sus seres queridos. "Esa persona pasará 24 horas al día, 7 días a la semana al lado de una persona que no tiene conocimiento, que no tiene un manual de instrucciones", lamenta el experto.

La coreografía fallida de la mente

Martínez Horta aclara por qué a veces una persona olvida quién es pero sigue siendo capaz de tocar el piano. Esto se debe a que la memoria no es una única cosa, sino que existen múltiples sistemas. La memoria explícita, que guarda recuerdos de nuestra vida, y la memoria implícita o procedimental, como la habilidad para tocar un instrumento, se almacenan en lugares distintos. De hecho, cantar puede ser una gran medicina, como confirman estudios sobre cómo esta actividad fortalece el corazón, la memoria y las defensas.

El error más habitual, según el neuropsicólogo, es banalizar los primeros síntomas y atribuirlos a la edad. Su mensaje es tajante y da título a la noticia: "La edad no es una enfermedad, envejecer tampoco lo es, cuando se pierde la memoria hay que estudiar qué está sucediendo". Advierte que cuando algo cambia de forma persistente, se debe consultar, aunque a veces esos olvidos no sean graves, como cuando uno se olvida a qué ha ido a la cocina.

La edad no es una enfermedad, envejecer tampoco lo es"

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Una mujer jubilada camina por los numerosos senderos en las montañas sobre Estepona

Para proteger el cerebro, el especialista subraya la importancia de "cuidar los factores de riesgo cardiovascular", lo que incluye hacer ejercicio, mantener una dieta saludable y beber el mínimo alcohol posible. También destaca el papel fundamental del sueño, ya que durante el descanso el cerebro activa un sistema de limpieza de residuos tóxicos. "Es muy importante mantener una buena calidad del sueño", afirma.

Finalmente, Martínez Horta celebra los avances en su campo, que ahora permiten "detectar sutilezas con mucha precisión mucho tiempo antes". Esta capacidad de anticipación es clave, ya que si en el futuro se dispone de un tratamiento efectivo, se podrá administrar cuando el daño cerebral aún no sea irreversible, ofreciendo un horizonte de esperanza para millones de personas.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.