Quique Jiménez, abuelo de cuatro nietos: "Lejos de la figura permisiva, los abuelos de hoy tienen un papel activo en la crianza, no nos podemos permitir ese lujo"

El escritor Quique Jiménez analiza en su nuevo libro el rol fundamental y activo de los abuelos en la sociedad actual, lejos del antiguo estereotipo más pasivo y consentidor

José Manuel Nieto

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Quien tiene un abuelo, tiene un tesoro, y de tesoros y del arte de "abuelear" sabe mucho Quique Jiménez, autor del libro "Abuelos, manual de resistencia pacífica". Durante una entrevista en el programa 'Poniendo las Calles' de COPE, con Carlos Moreno 'El Pulpo', el escritor y abuelo de cuatro nietos ha desgranado con humor el cambio de paradigma que viven los abuelos del siglo XXI, una figura que se ha vuelto imprescindible en la logística familiar.

Un papel activo en la crianza

Atrás ha quedado la imagen del abuelo consentidor cuya única misión era malcriar a los nietos. Jiménez afirma que la situación ha cambiado radicalmente. "El concepto de abuelo que había antiguamente, de esa abuela permisiva o ese abuelo permisivo que decía 'yo estoy aquí para malcriarlos', ahora no nos podemos permitir ese lujo", ha explicado. El motivo es que los abuelos pasan mucho más tiempo con los nietos y su implicación va mucho más allá.

Esta nueva realidad convierte a los abuelos en una pieza clave de la educación y el día a día de los niños. "Hay que hacer las tareas, hay que llevarles a las actividades y, efectivamente, pues formamos parte de esa educación", ha señalado Jiménez. Se trata de un rol activo y entregado, similar al de otros abuelos que, como Miguel Ángel Bravo, el abuelo viral que va a la universidad, demuestran que la edad es solo un número.

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Abuelo y nieto

El humor como filosofía

Para abordar este fenómeno social, Quique Jiménez ha elegido el humor como vehículo principal. Se define a sí mismo no como un escritor, sino como un "contador de historias de cosas que me rodean". El subtítulo de su libro, "No es por criticar, es por referir", es toda una declaración de intenciones con la que busca "avivar un debate que está en la sociedad actual" de una forma desenfadada, porque, como él mismo dice, no hace falta que todos estemos de acuerdo en todo.

Lo divertido es lo contrario de lo aburrido, no de lo serio"

Esta visión se apoya en una de sus máximas vitales: "Lo divertido es lo contrario de lo aburrido, no de lo serio". Una filosofía que, según él, falta en una sociedad que va "a 2.000 por hora" y que le ha servido para quitarle hierro a los asuntos cotidianos que narra en su libro. Un enfoque que recuerda la importancia de los lazos familiares, como los que muestra Germán Delibes al hablar de su abuelo, el gran escritor Miguel Delibes.

El libro no es estrictamente autobiográfico, sino el resultado de años de "recoger lo que ocurre a mi alrededor", uniendo anécdotas y situaciones de multitud de personas mayores con las que se ha relacionado. Una de las situaciones más comunes es la llamada trampa: "Oye, ¿tienes algo que hacer esta tarde?", que inevitablemente precede a una petición para cuidar de los nietos.

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Un abuelo en el bautizo de su nieta

Perfiles de abuelo: del 'Yayo Veloz' a la 'Visa-abuela'

Con gran ingenio, Jiménez ha creado una serie de prototipos de abuelos modernos. Entre ellos se encuentra la "Visa-abuela", que es consciente de que la llevan de compras no solo por su compañía, sino "porque lleva la tarjeta en el bolso"; o el "Yayo Veloz", siempre listo para solucionar imprevistos, como recoger a un niño enfermo del colegio. Perfiles que, como ha analizado Carlos Herrera hablando de su propio nieto, reflejan las nuevas dinámicas familiares.

Jiménez también ha acuñado el término "abuelear", que define como "un arte que tenemos que aprender sobre la marcha" porque no hay un manual de instrucciones. Según él, la responsabilidad comienza en el mismo instante del anuncio, cuando los futuros padres dicen "¡vais a ser abuelos!", trasladando ya parte del protagonismo. Es entonces cuando se empieza a "abuelear", un regalo que transforma la vida.

Como anécdota final, el autor ha relatado entre risas el día que tuvo que salir corriendo a una farmacia a por una pezonera sin saber qué era exactamente. La farmacéutica le preguntó por el tamaño, a lo que él solo pudo responder: "Vamos a ver, la hija tiene el pezón en el pecho, es todo lo que sé". Una historia que encapsula a la perfección los desafíos inesperados y el amor incondicional que definen la experiencia de ser abuelo hoy.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.