Gonzalo Bernabéu, oftalmólogo: "La miopía no solo es un desenfoque, a partir de cinco o seis dioptrías entraña también un problema de salud para el ojo"

El experto advierte en COPE sobre la 'pandemia del siglo XXI' y explica que la falta de luz natural es un factor más decisivo que el tiempo frente a las pantallas

José Manuel Nieto

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La miopía se ha convertido en la pandemia silenciosa del siglo XXI, un problema a nivel social que ya avanza en países asiáticos como China y que amenaza con extenderse. Así de contundente se ha mostrado el doctor Gonzalo Bernabéu, oftalmólogo, en el programa 'Poniendo las Calles' de la Cadena COPE, donde ha explicado a Carlos Moreno 'El Pulpo' que el aumento de las dioptrías no es solo un defecto de desenfoque, sino un grave riesgo para la salud ocular.

La miopía no solo es un desenfoque, a partir de 5 o 6 dioptrías entraña también un problema de salud para el ojo"

El especialista ha subrayado que un ojo miope es un ojo que ha crecido más de lo debido. Este crecimiento excesivo, similar a estirar una pompa de chicle, provoca que los tejidos oculares se vuelvan más finos y débiles. Como consecuencia, "una persona con miopía, a partir de un tamaño de dioptrías, va a tener ciertas patologías que otras personas no tienen por no ser miopes".

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El origen de la miopía

Aunque existen múltiples factores, incluyendo la genética, el doctor Bernabéu ha destacado el papel crucial de la luz. "Lo que está claro es que, igual que la luz natural influye en la melatonina, [...] influye en la secreción de dopamina", ha detallado. La dopamina es una molécula que frena el crecimiento del ojo. La luz de un espacio interior o de una pantalla puede rondar los 500 lúmenes, mientras que la luz exterior supera los 10.000 lúmenes. Por ello, pasar más tiempo al aire libre estimula la producción de esta sustancia protectora.

El estilo de vida actual, sin embargo, va en la dirección contraria. Los niños y adolescentes pasan de un entorno interior en el colegio a casa para seguir estudiando o jugando con dispositivos electrónicos. Este déficit de luz natural, sumado al "uso de la visión cercana continuada", estimula el crecimiento del ojo y, por tanto, de la miopía. Bernabéu señala que, por este motivo, en regiones como el África subsahariana, donde la vida transcurre mayoritariamente en el exterior, "no ves tanto miope como se ve en los países del primer mundo".

Los peligros de una miopía elevada

El oftalmólogo insiste en su analogía para explicar los riesgos asociados a una miopía alta. "Hay que hacerse la idea de una pompa de chicle. Cuanto más crece un ojo, más finas son las paredes, y cuanto más fino es un tejido, más débil es". Un ojo con 15 dioptrías es "un ojo gigante", con todas sus estructuras estiradas y debilitadas.

Cuanto más crece un ojo, más finas son las paredes, y cuanto más fino es un tejido, más débil es"

Ensayo clínico para combatir la miopía

Esta debilidad estructural aumenta la probabilidad de sufrir graves patologías como desprendimientos de retina, un peor envejecimiento de la mácula y un mayor riesgo de desarrollar glaucoma, una enfermedad silenciosa que puede dejarte ciego sin avisar. Por ello, el doctor Bernabéu recomienda que, a partir de los 50 años, es fundamental realizar una revisión anual para controlar la tensión ocular y el estado de la retina, ya que la detección precoz es clave.

Claves para frenar su avance

La miopía no se puede curar, puesto que el ojo no puede reducir su tamaño, pero sí se puede actuar para ralentizar su progresión. La principal recomendación es fomentar un estilo de vida saludable para la vista: pasar más tiempo al aire libre para beneficiarse de la luz natural, como por ejemplo en actividades como los baños en la piscina, y realizar descansos de las pantallas. Para esto último, el doctor ha recordado la regla del 20-20-20: "Cada 20 minutos, mirar a 20 pies (unos 6 metros) durante 20 segundos".

Además, existen tratamientos específicos que han demostrado enlentecer el avance de la miopía en niños y adolescentes con una progresión rápida. Entre ellos se encuentran el uso de gotas de atropina o lentes de contacto especiales. Bernabéu ha enfatizado la importancia de un trabajo en equipo entre oftalmólogos, ópticos y optometristas para ofrecer el mejor consejo a cada paciente y asegurar un seguimiento adecuado.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.