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Aprender del perdón: conoce la historia de Pepe, quien cuidó al asesino de su padre "Daría mi vida"

José Manzano García - Fogeda acaba de celebrar setenta años desde que se ordenó sacerdote. Su madre le enseñó a saber perdonar. "Quien ha perdonado, lo comprende perfectamente"

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Tiempo de lectura: 3'Actualizado 17:31

Entre el pueblo de Los Yébenes, en la provincia de Toledo y La Solana, en Ciudad Real, hay 103 kilómetros. Esta fue la distancia que Pepe Manzano García - Fogeda, tuvo que recorrer cuando tenía poco más que cuatro añitos junto a su madre, Eloísa García - Fogeda, y sus hermanas, Isabel y Pilar, tras estallar, en 1936, la Guerra Civil.

Pepe Manzano es el protagonista de esta historia y quien ahora acaba de cumplir sus bodas de titanio como sacerdote. Esto significa que ya se han cumplido setenta años, ni más ni menos, desde que Pepe se ordenó. La vocación siempre la tuvo clara y su madre fue una de las personas que más le influyeron a la hora de tomar esta decisión. Con seis años, recibió la primera comunión pero fue dos años antes cuando la vida de Pepe cambió por completo. “Yo estaba jugando a las canicas y vi pasar a mi padre con los milicianos. Me fui corriendo a mi casa y le dije a mi madre 'Ay mamá, van a fusilar a Papá... dicen que van a fusilar a los gordos, y mi padre era grueso”.

"Tuvimos que salir huyendo del pueblo, mi madre se asustó mucho"

Era el año 1936 y acababa de estallar la guerra. En aquel pueblecito de Toledo, en el que vivían Eloísa y José junto a sus cinco hijos, las cosas empezaron a ponerse cada vez peor. El miedo y la incertidumbre se habían instalado en cada una de las familias y los niños crecieron en un ambiente hostil y de violencia. Cuando arrestaron y asesinaron al padre de Pepe, la familia entera tuvo que abandonar los Yébenes y buscar un nuevo hogar donde nadie los conociera. “Tuvimos que salir huyendo del pueblo, mi madre se asustó mucho... cuando veo a la gente que huye de las guerras y y bombardeos, me acuerdo de mí, cuando me pasó eso con cuatro años”.

Pepe cuidó cada día a un joven, un enfermo de tuberculosis

A pesar de todo el dolor y del sufrimiento que supuso para Eloísa perder a su marido y a sus hijos, entre los que se encontraba Pepe, perder a su padre, ésta es una historia de esperanza pero sobre todo, de perdón.Cuando la guerra terminó, la familia entera volvió a su pueblo y Pepe fue el que se dedicó a trabajar para traer algo de dinero a casa. Su madre lo animó a llevar también comida a los enfermos del pueblo y entre todos ellos, el ahora sacerdote de 92 años, cuidó cada día a un chico joven, un enfermo de tuberculosis, que había participado en la guerra. “Siempre le llevaba comida a este chico, y estoy seguro que nos queríamos de verdad, él hubiese dado la vida por mí, y yo por él".

"¿Sabrás perdonar?"

Por aquel entonces, nuestro protagonista estaba apunto de convertirse en sacerdote, su vocación había crecido en la adversidad de tanto dolor y fue justo en ese momento, la noche de su ordenación, cuando conoció quien era realmente el chico enfermo de tuberculosis al que había estado cuidando durante todo ese tiempo. “Mi madre me dijo, como ya eres sacerdote... ¿Sabrás perdonar?, como sabes perdonar y eres sacerdote, quien mató a tu padre fue ese muchacho, no se lo digas a las chicas”. Su madre sí sabía que el chico había participado en el grupo que arrestó al padre de Pepe, esa tarde en la que él jugaba siendo un niño, pero nunca se atrevió a confesárselo.

'Quien ha perdonado, lo comprende perfectamente', esta es la historia de José Manzano García Fogeda, sacerdote toledano de 92 años que acaba de cumplir sus bodas de titanio, 70 años al servicio de la Iglesia y de todos los demás, y un ejemplo de amor y de perdón.

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