Victorio Duque despide a Robinson en COPE: “Se marchaba de vacaciones a Reino Unido para no perder su acento"
El compañero de COPE en 'Tiempo de Juego' recuerda el lado más humano de Michael Robinson

Victorio Duque despide a Robinson en COPE: “Se marchaba de vacaciones a Reino Unido para no perder su acento"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Michael Robinson ha muerto hoy a los 61 años víctima de un cáncer que el propio Robinson anunciaba que padecía el pasado mes de diciembre. Hace una semana publicaba este mensaje a través de Twitter: “Para todos los que estáis preguntando deciros que sigo en la lucha. Muchas gracias a todos por vuestro interés y vuestras muestras de cariño. Veo que nunca caminaré solo. Os escucho como en Anfield, you'll never walk alone”, publicaba en su red social.
Y como dice el himno de su equipo, él nunca caminará solo. Eso seguro. También tuvo la oportunidad de trabajar con él en 'El Día Después' y además de su compañero, fue su voz, su imitador en los guiñoles del Plus. Hablamos de Victorio Duque, que también es compañero (valga la redundancia) en Tiempo de Juego. Duque ha pasado por los micrófonos de 'La Tarde' para recordar a Robinson.
Sobre su marcado acento británico, Duque revela lo siguiente. Se le pedía a Michael que no fuera a las playas andaluzas durante sus vacaciones y que se fuera a Inglaterra porque si no “perdía su acento”, aseguraba entre sonrisas. Lo más divertido es que “él lo sabía y se aprovechaba. Robinson decía que podía decir una burrada porque soy inglés y sé perfectamente lo que estoy diciendo. Tenía esa malicia”, contaba Victorio.

Además, una de las cuestiones que ha recordado es su primer contacto con Robinson y el reencuentro profesional pocos años después. “Yo lo conocí con 20 años cuando hacía un programa en Radio Triana que lo presentaba haciendo de Michael. Tuve ocasión de entrevistarlo y fue gracioso. Robinson entrevistando a Robinson. Años después me veo trabajando en su programa. Imagínate lo que fue para mí eso”, adelantaba Duque.
Era un jefe 10 y bromeaba constantemente, y llevaba muy bien cómo le imitaba Victorio Duque: “Sus tarjetas de visita era del guiñón y él cuando firmaba un autógrafo iba con esa fotografía”. Robinson presumía mucho de su imitador. “La última vez que lo vi, me lo encontré por la calle. Nos fuimos a dar un abrazo y había una farola de por medio”, recordaba con nostalgia.



