La foto: "Es la luz, la luz"

Fernando de Haro elige una foto de La Vanguardia para cerrar el programa de hoy

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Fernando de Haro

'La Tarde'

Madrid

Tiempo de lectura: 1'Actualizado 19:13

La foto que me ha llamado la atención la publica hoy La Vanguardia. La protagonista del retrato es una joven india, con una guapura serena y elegante. Está esta suerte de princesa vestida con una túnica blanca, adornada con ribetes de oro y rojo. Le cuelgan del cuello perlas en filas. El cuello largo, los labios carnosos, la nariz chata, las cejas pobladas, los ojos de un negro tierno. En la frente más perlas, y en el pelo un tocado que no se ve bien. Porque la princesa india está retratada con un fuerte clarooscuro, su rostro solo está iluminado por unas lamparitas de barro de muchos colores dispuestas en una bandeja que sostiene a la altura del cuello. Las lamparitas verdes, azules, rojas disparan una docena de llamas breves, cortas que solas y sueltas serían poca cosa pero que juntas, titilantes, tímidas las candelas abren una brecha en la noche oscura para dejarnos ver el perfil de una belleza que sigue rodeada de misterio. Son tan sutiles las candelas que es fácil imaginarse cómo se quedaría la noche sin ellas. Sería la noche de siempre, la que conocemos bien, la que nuestros miedos y nuestras angustia llena de amenazas, la que nos hace girar en la rueda de nuestros reproches, la que se alarga sin que llegue el sueño, la noche que parece haber olvidado la alborada, la noche cerrada sin atisbo de grises dispuestos a abrirse. Sin esa docena de candelas la bella princesa india sería invisible, la princesa india nos consuela y se convierte en promesa de la gran princesa del alba. Pero no la veríamos aunque estuviera a un metro sino hubiese una docena de candelillas encendidas. Es la luz, la luz. 

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