

Ya seguro que lo sabes, el martes, seguro que te acuerdas, el Gobierno convalidó el decreto de la obligatoriedad de exteriores y lo hizo en un autobús legislativo en el que había medidas sobre pensiones o contratación de médicos. Hoy la ministra Darias anuncia que las mascarillas dejarán de ser obligatorias en exteriores a partir del próximo jueves. Hemos avanzando mucho en el conocimiento del virus y sabemos que las mascarillas en exteriores, si no hay aglomeraciones, no sirven. Pero al Gobierno le dio igual.
El Gobierno decidió que no había que poner restricciones para frenar la sexta ola, decisión comprensible. Pero quiso que pensáramos que hacía algo y por eso nos puso otra vez la mascarilla en exteriores. La ministra lo intentó justificar porque era una medida simbólica, para concienciarse de que el virus seguía entre nosotros. Los españoles estamos perfectamente concienciados del virus que sigue entre nosotros y sabemos distinguir. España es uno de los países donde más desconfianza hay en el Gobierno y donde más confianza hay en las vacunas.
No hay nada para aprender como los errores. Yo aquí, en este programa, dije que la convalidación de la reforma laboral que se iba a producir minutos después ponía en evidencia que había otras mayorías posibles que le permitían a Sánchez no echarse en manos de sus socios independentistas y de la gente de Bildu.
Lo que sucedió ayer en el Congreso ha puesto en evidencia que Sánchez no tiene una mayoría alternativa. Se lo ha dejado claro hace unas horas Otegui, que se frota las manos, como se las frota de gusto ERC, o el BNG. Otegui no ha condenado lo que hizo ETA y lo que hizo él en ETA, pero no siempre miente.
Desde ayer por la tarde, en casa, en el trabajo, en el café, hemos comentando el circo que fue ayer el Congreso. Con una presidenta que no sabía contar los votos. Cuarenta segundos estuvo derogada la reforma laboral. El circo de los diputados de UPN que iban a votar a favor y luego acabaron en contra y que no se lo dijeron a la dirección de su partido para que nos les presionara. UPN ya había pactado con los socialistas el apoyo en el ayuntamiento de Pamplona. ¿Qué tiene eso que ver con la reforma laboral? Nada. Pero da igual.
El circo del diputado Casero del PP equivocándose en el voto electrónico y la trapacería de no dejarle corregir. Un auténtico circo. Un circo que pone en evidencia que Sánchez no tenía el apoyo parlamentario para convalidar la reforma laboral, o sea para hacer las políticas que le pide hacer Bruselas. Esta es la cuestión de fondo: Sánchez quiere agotar la legislatura haciendo coincidir el final con el final del semestre de presidencia europea, en los dos próximos años tiene que hacer la política que le exige Bruselas a cambio del dinero del fondo 'Next Generation' y no tiene los apoyos parlamentarios para hacerla. Porque ganar una votación porque un diputado, un diputado de la oposición se equivoca, no estar una mayoría suficiente, es sacar las cosas delante de chiripa. Y no está España para que se Gobierne de chiripa o por chiripa



