Darío Fernández, médico de cabecera: "Eso indudablemente apunta que algo en el sistema, pues no ha funcionado, porque no es un error puntual"

La administración de dosis sin eficacia a más de 300 personas en el País Vasco, la mayoría bebés, destapa un error de protocolo que un médico considera 'impensable'

Álvaro Criado

Madrid - Publicado el

4 min lectura

Crece la preocupación por la crisis de las vacunas caducadas detectada en el sistema sanitario público del País Vasco. El departamento de salud del gobierno vasco ha confirmado que, además de los casos ya conocidos, se han localizado nuevas incidencias que afectan a 78 personas más. Estas se suman a las 253 personas ya afectadas, la mayoría bebés, por la administración de una vacuna hexavalente fuera de fecha. El Ejecutivo insiste en que no existe riesgo para la salud.

Las nuevas incidencias corresponden a una vacuna tetravalente, que protege contra la difteria, tétanos, tosferina y poliomielitis, y a la triple vírica (sarampión, rubeola y parotiditis). Mientras una treintena de los primeros afectados ha sido revacunada por lo que el gobierno vasco califica de errores de registro, el resto de casos tendrán que ser estudiados uno a uno para decidir si se repite la vacunación.

Un control 'impensable' que ha fallado

Para entender cómo ha podido ocurrir, el doctor Darío Fernández, médico de familia y psicólogo clínico, analiza la situación. "No entiendo cómo qué ha podido pasar", admite, explicando que en la Comunidad de Madrid, un error así "sería impensable" debido a los múltiples puntos de control existentes.

Según Fernández, el protocolo habitual es una labor de enfermería que implica varios 'checkpoint'. El primero ocurre cuando se reciben las vacunas en el centro de salud, donde se revisa la caducidad y el estado del lote. "Si hay alguna anomalía [...] se comunica a Salud Pública y Salud Pública recoge esas vacunas", detalla. El segundo punto de control se da justo antes de inyectar la vacuna, cuando se vuelve a mirar la fecha.

Además, el doctor explica que "se arranca la pegatina que viene en la caja de la vacuna y se pone esa pegatina con fecha de caducidad en la cartilla de vacunación del niño". Esta pegatina, que se entrega a los padres, sirve como un registro físico. En los casos en que no se puede despegar, la enfermera lo anota a mano, un procedimiento que garantiza la trazabilidad.

El sistema de control se refuerza con inspecciones inesperadas. "Inspectores de Salud Pública vienen a los centros de salud [...] a inspeccionar las neveras, que es donde está la vacuna, para ver si hay alguna caducada", relata el doctor Fernández, describiendo una práctica que ha presenciado en su propio centro.

No es un error puntual

El hecho de que el problema haya afectado a cientos de personas, en diferentes fechas y con distintas dosis, sugiere un fallo más profundo. "Pues sí, eso indudablemente apunta que algo en el sistema, pues no ha funcionado, porque no es un error puntual", afirma el médico.

Eso indudablemente apunta que algo en el sistema, pues no ha funcionado, porque no es un error puntual"

Darío Fernández

Médico de familia y psicólogo clínico

Fernández subraya que cada vez que se administra una vacuna, "la enfermera al ponerlo, lo registra en la historia clínica y queda registrado el día, la hora y el profesional que la ha puesto". Por tanto, existen las herramientas para "poder investigarlo y concretar a ver, saber qué es lo que ha pasado".

El peligro de la falsa seguridad

Desde el gobierno vasco han pedido tranquilidad, asegurando que no hay riesgo para la salud. El doctor Fernández lo confirma, ya que una vacuna caducada "no es como un alimento precocinado", pero alerta sobre el verdadero problema: la ineficacia de la dosis. "La vacuna se desactiva y lo que ocurre es que no hace efecto", aclara.

El principal riesgo, insiste, es la falsa creencia de inmunización. "El peligro está en la falsa percepción que puede haber tenido un niño que cree que está totalmente inmunizado y no está inmunizado, y entonces, claro, pues puede ser contagiado", advierte. Esto es especialmente grave en bebés, que pueden quedar expuestos a patógenos sin ninguna protección.

El peligro está en la falsa percepción que puede haber tenido un niño que cree que está totalmente inmunizado y no está inmunizado"

Darío Fernández

Médico de familia y psicólogo clínico

Por todo ello, el especialista considera que "es urgente revacunar". Esta medida se debe aplicar a todos los afectados, incluidos los bebés, que deben ser considerados como "no vacunados". El protocolo a seguir puede variar, ya que "en las personas adultas hay que esperar como mínimo un mes para poner la dosis", y también se debe analizar qué dosis ha fallado en cada caso.

Este episodio erosiona la confianza ciudadana en el sistema sanitario, dando alas a los movimientos antivacunas, especialmente en un momento en que la OMS ha alertado de que el sarampión vuelve a ser endémico en España. Aunque se trata de casos puntuales, el doctor Fernández reconoce que "mina un poco la confianza del ciudadano en el sistema de salud", por lo que es crucial analizar el fallo para que no se repita.

Pexels

Médico especialista

El doctor también aprovecha para dar consejos sobre las vacunas no financiadas que los padres compran en la farmacia. Recomienda no romper la cadena del frío, comprar la dosis justo antes de ir al centro de salud y, si se guarda en casa, hacerlo correctamente en la nevera para evitar que se deteriore.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.