De Haro a las 17h: "Los versos de Antonio Machado serán de gran ayuda para hacer caminos en la mar"
Hubo una época en la que estaba mal visto leer a don Antonio por ser simple. No es así y todo lo que se haga y se diga en su memoria es poco

Madrid - Publicado el - Actualizado
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Hoy hace ochenta años que moría en el sur de Francia, en un exilio forzado, Antonio Machado. Hubo una época, porque aquí somos muy de modas, en la que estaba mal visto leer a don Antonio. Nos parecía que era una lectura demasiado fácil, demasiado simple. No es así. Don Antonio Machado es un gran poeta. Todo lo que se haga y se diga en su memoria es poco,.
Machado en los Campos de Catilla, en la extrema tristeza misma de los más tristes serrijones castellanos encontró un alma. Don Antonio hace una observación aguda, continua y doliente de la realidad, siempre como otra cosa a la que atender. De hecho define la poesía como ‘palabra en el tiempo’.
No fue ciertamente un seductor, pero el amor, lo encuentra, ya maduro en Leonor
Machado nos cuenta en sus poemas el dolor por la muerte de Leonor.
Tras la experiencia amarga de la muerte de su amada Leonor, lucha entre la afirmación de que todo se lo lleva la muerte y , por tanto, la realidad es nada; y la constatación de que el corazón sigue esperando incansablemente.
¿Mi corazón se ha dormido? -dice en Soledades- // No; mi corazón no duerme./Está despierto, despierto/Ni duerme ni sueña; mira,/los claros ojos abiertos,/señas lejanas y escucha/ a orillas del gran silencio.
Eschucha a orilla del gran silencio, y esa escucha encuentra respuesta como se ve lee en su su famoso poema dedicado al olmo seco
Al olmo viejo, hendido por el rayo/y en su mitad podrido/con las lluvias de abril y el sol de mayo/algunas hojas verdes le han salido. Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.
El mismo dijo que El alma del poeta se orienta hacia el misterio. Que solo el poeta puede mirar lo que está lejos dentro del alma.
Don Antonio se definía como así voy yo, borracho melancólico, guitarrista lunático, poeta, y pobre hombre en sueños, siempre buscando a Dios entre la niebla.
Descanse en paz don Antonio, sus versos serán de gran ayuda para hacer caminos en la mar.



