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Fernando a las 17h: "La revolución digital hace más necesario que nunca el método de la razón"

 Escucha el monólogo de Fernando de Haro en 'La Tarde' de COPE

Tiempo de lectura: 1Actualizado17:35

Vera trabaja en el departamento de personal de 300 empresas. Se dedica a elegir a sus futuros trabajadores. Vera no es una persona, Vera es un robot. Hace dos años un estudio de la consultora Accenture revelaba que el 85 por ciento de los ejecutivos de las grandes compañías querían invertir más en IA para poder decidir mejor. Pero para ciertas cuestiones nos resistimos a entregar nuestra libertad a una máquina. Las encuestas reflejan que el 73 por ciento de los estadounidenses tienen miedo de subirse en un coche sin conductor. Preferimos también doctores humanos a algoritmos, aunque la IA ofrezca diagnósticos más precisos.

¿Esta preferencia por la inteligencia humana es consecuencia de nuestra falta de adaptación para aceptar la riqueza analítica de la revolución digital? En el mes de junio, un artículo de la prestigiosa revista Harvard Bussines Review (Can Algorithms Help Us Decide Who to Trust?),  aseguraba que es lógico que sea así porque estamos hablando de confianza. Y “la confianza necesita habilidades de sensibilidad social que son percibidas como algo únicamente humano. De hecho -añadía el texto-, para juzgar si una persona es digna de confianza el único requisito es entender las emociones y los deseos humanos”. Es una de las principales conclusiones de un estudio que han realizado los autores del artículo sobre cómo toman decisiones un grupo de 165 personas con importantes responsabilidades en sus compañías. Un 61 por ciento de los participantes declararon que prefieren la IA para decidir sobre la posibilidad de fiarse de una persona. Pero en la práctica, su modo de actuar corregía lo declarado.