La Foto: "No se pueden resistir a la necesidad de jugar, de moverse sin más orden que el tiempo que le marca e
Escucha la Foto del Día de Fernando de Haro

Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto que me ha llamado la atención la he visto hoy en el País. Es la foto de una fiesta, sencilla, callejera, una fiesta en Nueva Orleans. En lo que parece un parking, una pequeña banda, de cuatro personas hace música, una música que cambia el aire, que lo ensancha que le da forma a la alegría sin palabras que llevan dentro los que la escuchan.
El tambor marca el ritmo y los pies hasta ese momento disciplinados, ordenados, uno detrás del otro para ir y venir, uno junto al otro para trabajar, los pies no se pueden resistir a la necesidad de jugar, de moverse sin más orden que el tiempo que le marca el tambor. La banda tiene también dos trompetas que alzan sus voces femeninas y de triunfo haciéndose oir y elevándose sobre la indiferencia ceniza de los profetas de desgracias que lo ven todo oscuro. Y a las trompetas le acompaña un saxo, profundo con su voz masculina, un saxo que excava en las profundidades del gozo.
Dos negros bailan alrededor de un paraguas de colores delante de la banda. Como bailaríamos tu yo. Al principio nos resistiríamos, somox gente sería, no se baila por qué si, se baila en una boda, en una verbena, no se baila en la calle. Pero luego el tambor y las voces de las trompas y del saxo, sin que podamos resistirnos nos llevarán hacia un mundo en color ¿Por qué no dejarse llevar? ¿Es que acaso no hay suficientes cosas que celebrar? ¿Es que acaso hay algún motivo solido, suficiente, conveniente para resistirnos a esa alegría primitiva y absolutamente razonable que nos arrastra?
Cedemos y movemos también las manos, los pies, las caderas, porque no, no hay motivo para oponerse, estábamos deseando que, emboscada, la alegría nos sorprendiera.



