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Foto del día: "Cuando más parece que nos bastamos, siempre alguien nos anda deletreando con esmero"

Cosme, pasea bajo el sol de esta primavera que parece tener prisa por hacerse ella también mayor 

Tiempo de lectura: 2Actualizado16 may 2019

La foto que me ha llamado la atención la pública El Mundo. Está tomado el retrato en un pueblo de mucha fama pero chiquito, de una España muy fría y muy recia, muy silenciosa. El nombre del pueblo no viene al caso. En la escena un abuelo, pongamos que se llama Cosme, pasea bajo el sol de esta primavera que parece tener prisa por hacerse ella también mayor. Pasea Cosme con una chaqueta de lana gorda y con una gorra azul a juego. Que de Mayo, sobre todo en ese pueblo frío y recio, no se puede fiar uno, que por la mañana trae calores de siega y por la tarde se forma la tormenta y luego bajan las nieves y parece que ha vuelto el tiempo de recoger aceitunas. Pasear en Mayo requiere de mucha prudencia, de esa sabiduría que Cosme gasta. Cosme echa hacia delante el pie derecho con tiento mientras le observan: le observan un señor principal que hubo en la localidad al que le hicieron una estatua. Le observan unos señores no tan principales que son los políticos que están en los carteles. Los señores políticos con sus retratos muy arreglados quieren animar a Cosme. Unos le dicen: ¡siempre adelante¡ otros le gritan: ¡vamos¡ Los señores políticos parecen muy interesados, desde la cartelería en que Cosme esté en marcha. Cosme, ya digo, está concentrado, y a la par que echa el pie derecho hacia delante apoya con fuerza sus manos en un andador con cuatro ruedas. El rostro de uno de los políticos parece haberse conmovido al paso de Cosme. Cosa rara. Cosme hubiera agradecido al señor político su gesto pero le habría explicado con voz queda que no tenía que preocuparse el señor político, que siempre estamos, a todas las edades, apoyados en otros, de niños en los brazos de nuestra madre, de mozuelos en unas angarillas formadas por nuestros sueños y por lo vivido por otros, son unas angarillas que no vemos y que nos llevan de aquí allá, y luego cuando más erguidos y más habilidosos parecemos, cuando más parece que nos bastamos, siempre caminamos porque alguien nos anda deletreando con esmero. “No tenga usted fatiga señor político de los que usamos andador”, dice Cosme.