Armas históricas a golpe de clic

Algunas de ellas se pueden comprar en subastas a precios astronómicos, los que no pueden adquirirlas, tienen otras opciones

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Iván Alonso
@Ivan_al1

Redactor de Informativos

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 10:53

Es uno de los pintores más famosos y reconocidos de la historia pero su muerte sigue envuelta en todo tipo de misterios. Vincent Van Gogh murió por un disparo de un revolver por el que, supuestamente, un comprador anónimo ha pagado esta semana 162.000 euros en una subasta. Su fallecimiento ha tenido varias versiones a lo largo de los años. Desde un suicidio, el que parece más probable, hasta un disparo fortuito que le alcanzó, pasando por un posible asesinato por parte de uno de sus amigos. Lo que parece es que,según el modelo, el tipo de arma, su calibre, su estado y la ubicación y las circunstancias del hallazgo sugieren que es el arma que mató a Van Gogh la tarde del 27 de julio de 1890. Lo único que se sabe en claro es que el artista sufrió una herida de bala cuando estaba en un campo de trigo y luego regresó tambaleándose a la posada, muriendo dos días después.

Las armas históricas siempre han interesado tanto a coleccionistas como a curiosos. Se han pagado cientos de miles de euros por algunas que pertenecieron a personajes históricos por no hablar de los casi 5 millones de euros que se pagaron por un sable de Napoleón hace 12 años. Nosotros en España también tenemos algunas. Es verdad que no hemos tenido subastas de este tipo pero tenemos expuestas algunas de las más importantes de nuestra historia en diferentes museos de nuestra geografía. Por ejemplo, la mítica Tizona del Cid se expone en el de Burgos desde hace unos años, pero otras, menos conocidas se exponen por ejemplo en el Museo del Ejército, situado en Toledo. Allí se encuentra una de las más conocidas, la del último sultán del reino nazarí de Granada, el rey Boabdil, y que usó su hombre de confianza para tratar de evitar, sin éxito, la reconquista cristiana. Jineta se llama la espada y perteneció a Ali Atar, el principal de sus lugartenientes y que luchó contra las tropas cristianas de los Reyes Católicos tratando de defender Granada antes de que el propio Boabdil entregará el último estado musulmán de la península. Luchó hasta la muerte en la Batalla de Lucena, en 1483. Y es una de las joyas del museo toledano con un valor incalculable.

Lo novedoso de este objeto no es lo increíblemente relevante que fue en la historia, si no que para aquellos que no puedan visitarla, o que les resulte más cómodo verla a través de internet, también es posible. Desde esta institución se propusieron acercar esta obra a cualquiera que esté interesado ya sea en esta espada o en otros artículos, y lo han hecho, claro, a través de su página web.

Para ello pusieron en marcha un sistema pionero y que permite visualizarla en 3D, en alta definición y en el que se pueden apreciar al máximo todos los detalles. El proceso lo han llevado a cabo de la mano de la Universidad Politécnica de Valencia y de una empresa toledana. Ellos han sido los creadores de esta iniciativa. La ingeniera en geomática y topografía y experta en patrimonio virtual, Margot Gil-Melitón, es la coautora del trabajo.

Básicamente, para conseguir una vista perfecta y manejable a través de la web les hacen miles de fotos desde todos los ángulos, con unos detalles tan precisos que hace posible que se vea mejor a través de internet que en el propio museo .Uno de los problemas que se han encontrado es el propio metal. Porque hay que decir que es una técnica pionera en metales. La primera vez que se hace en este tipo de materiales. Por eso surgieron impedimentos que retrasaron el proceso durante muchos meses.

Este proyecto, el de digitalizar las piezas de los museos cada vez gana más importancia porque es “necesaria una preservación digital exhaustiva en todas sus formas, para facilitar la investigación de las piezas, su correcta salvaguarda y la difusión del conocimiento al gran público”. Para eso, es imprescindible cuidar al máximo todos los detalles porque, claro, los archivos pesan, informáticamente hablando, muchísimo y así lo hacen disponible para cualquier ordenador, móvil o tableta.

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