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Origen de los refranes e insultos en el Siglo de Oro

 

Tiempo de lectura: 1Actualizado14:13

Por ejemplo, decimos “a buenas horas mangas verdes” cuando alguien llega o hace algo tarde. Esta expresión tiene su origen en la época de los Reyes Católicos. Por entonces existía una Hermandad que vestía un uniforme con mangas verdes y su misión era capturar a los delincuentes. Casualidad...solían llegar tarde a hacer su tarea.

Mandar a alguien “a tomar morcilla” hoy en día no es muy peyorativo, pero hace siglos equivalía a desearte la muerte. ¿Por qué? Porque en épocas de rabia las autoridades ordenaban dar muerte a los perros callejeros dándoles de comer morcilla envenenada con estricnina.

Todo esto está reflejado en numerosos libros. Uno de ellos es 'Dichosos dichos'. Uno de sus autores, Antonio Cascón, contó en 'La Mañana de Fin de Semana' el origen de algunos de ellos, como "hacerse el sueco". Sorprendentemente, no tiene nada que ver con el país nórdico. En la antigua Roma, los comediantes calzaban 'soccus' o zuecos. Como los actuales payasos, muchas veces se hacían los distraídos para hacer reír al público. Con el paso del tiempo y al transmitirse entre una época y otra, se cambió el término zueco por sueco.

Y ¿qué hay más clásico del castellano que el arte del insulto?. Sergio Parra es autor del libro 'Mecagüen: palabrotas, insultos y blasfemias' en el que habla, entre otras cosas, de como se insultaba en el Siglo de Oro. Desde llamar 'tragavirotes' a alguien estirado o 'cagalindes' para referirse a un cobarde, hasta una serie de calificativos para faltar a la inteligencia de tu rival: mamacallos, zurumbático, mamerto o bucéfalo.

Aunque creíamos que no hay otro idioma mejor que el castellano para quedarnos a gusto, Sergio confesó en 'La Mañana de Fin de Semana' que el yiddish, lengua hablada antiguamente por los judíos de origen alemán, es el más creativo para el insulto.