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María, la 'indignada' a la que acusan de sepultar a sus hijos en Godella

María soñaba con vivir alejada del mundo

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 20:40

Ha sido una de las noticias de la semana. La muerte de dos niños de 3 años y medio y cinco meses en Godella, Valencia. Después de que encontrasen sus cuerpos enterrados, la Guardia Civil puso el foco sobre sus padres y decidió detenerlos. Los cadáveres aparecieron con evidentes signos de violencia en su cuerpo y a medida que van pasando las horas vamos conociendo más detalles del suceso. Por ejemplo, la vida que llevaba su madre, María Gombau.

María soñaba con vivir alejada del mundo, en una granja en la Sierra de Gudar y sin mucho que ver con el sistema. Según ella, un sistema opresor que no respetaba los derechos de la gente.

Aquí la podíamos escuchar dando la cara delante de las cámaras en una de las manifestaciones del 15 M. Estaba muy involucrada con el movimiento de indignados. De hecho, en 2011 fue detenida por la Policía Nacional en una protesta frente a las Cortes Valencianas. Según las crónicas de esos días, en pleno bullicio del 15 M, los agentes tuvieron que intervenir después de que los manifestantes les cortasen el paso y comenzasen a lanzar objetos contra los funcionarios. “Lo que han hecho ha sido cogerme a mí y pegarme porque soy la débil” se escuchaba decir a María mientras miraba a cámara en uno de los vídeos. Ocho años después, el sueño antisistema de María se había convertido en una vida desordenada, sin apenas recursos económicos y alejada de la realidad social junto a su pareja Gabriel, un ciudadano belga con el que residió en Bruselas un tiempo.

Vivían alejados de sus familias, sin agua corriente, ni luz y en condiciones higiénicas pésimas para criar a dos niños tan pequeños. También solían consumir drogas. El mayor de los niños llevaba unas semanas sin ir a clase y la abuela de los niños alertó a los servicios de emergencia de las condiciones en las que vivían. Sus cuerpos fueron encontrados bajo tierra mientras su madre repetía constantemente que “tenían que resucitar”.

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