La historia de Ibrahima; la guardia marítima le salvó la vida y ahora se gana la vida en España
Eran las seis de la mañana, aún de noche. Consiguieron sacarlos de milagro. Luego le tocó estar en un centro de acogida de la ciudad. Allí empezó a integrarse.

La historia de Ibrahima; la guardia marítima le salvó la vida y ahora se gana la vida en España
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Hoy estamos encendiendo la Linterna desde Melilla. Lo hacemos para conocer las consecuencias del apoyo de Sánchez a la autonomía del Sáhara. Estamos hablando muchísimo de política, de comercio, de geoestrategia, de inmigración. Precisamente hace algo más de dos semanas miles de personas intentaron entrar en España saltando esta valla de Melilla. Son miles y miles los que lo intentan cada año a traves de la valla, en lancha por la costa, nadando. Por eso, ahora quiero huir del politiqueo y la deriva geoestratégica. Quiero detenerme un segundo y poner voz a una de estas historias de estos protagonistas. Se llama Ibrahima y tiene 26 años. Llegó a España en 2018, lo hizo por mar y estuvo a punto de perder la vida.
Ibrahima nació en Guinea Konarki, en el África Oeste, entre Senegal, Sierra Leona, Liberia. A orillas del Atlántico. Guinea es un país rico en minerales, materias primas, pero su población es extremadamente pobre. Es uno de los países más precarios del mundo. Hace seis meses vivió un golpe de estado militar que derrocó al presidente. Por lo tanto, es un territorio que vive una profunda inestabilidad. Ibrahima tuvo que huir de Guinea hace 4 años. Se fue con lo puesto, tomó todo su dinero y se compró un avión a Marruecos.
Ibrahima prefiere no contar los motivos por los que tuvo que huir, pero nos cuenta que su hermano murió ese mismo año por la misma causa. Se fue sin su familia. Asegura que al llegar a Marruecos sintió por primera vez lo que significa el racismo.
Nador, esa ciudad de la que habla Ibrahima y que está a unos 15 kilómetros de Melilla. Sobrevivió como pudo hasta que en mayo de ese año encontró una lancha que le prometió llegar a España por la costa, lo harían de noche para evitar ser descubiertos. Pero cuando estaban a 200 metros de la costa de Melilla, la embarcación empezó a hundirse.
La guardia marítima les salvó la vida. Ibrahima nos cuenta que si no hubiesen estado allí no hubiese sobrevivido. Eran las seis de la mañana, aún de noche. Consiguieron sacarlos de milagro. Luego le tocó estar en un centro de acogida de la ciudad. Allí empezó a integrarse. A través del teatro Ibrahima empezó a aprender español y conocer la cultura de nuestro país se sintió acogido en España casi desde el primer momento.
Al cabo de un tiempo encontró un trabajo en nuestro país. Llamó a su familia para contárselo. Esa sensación increíble del primer sueldo, de tener los papeles en regla. Ahora Ibrahima está contento. Asegura que ahora está feliz, pero que él nunca quiso irse de su país, abandonarlo de la noche a la mañana, casi sin tiempo para despedirse. Estar a punto de perder la vida a doscientos metros de la costa.
Su familia sigue allí. Él les ayuda como puede y lo tiene muy claro. Ibrahima quiere volver a su tierra, estar con los suyos y seguir con su vida allí cuando sea posible. Aunque se siente acogido y agradecido. No quiere traerse a su familia a España. Y ahora te quiero hacer una pregunta. Si tu estuvieses en la situación de Ibrahima, con la misma amenaza que acabó con la vida de tu hermano en un país golpeado por la violencia, ¿de verdad no escaparías con lo puesto de la noche a la mañana?



