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Expósito: "Mañana, la Reina Sofía cumple 81 años. ¡Cuánto deberíamos aprender de ella y qué señora!"

El director de 'La Linterna' recuerda algunas anécdotas con Doña Sofía y resalta la labor de su Fundación

Ángel Expósito

Ángel Expósito

Director de 'La Linterna'

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 21:56

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Mañana, 2 de noviembre, la Reina Sofía cumple 81 años. Alguien que la conoce muy profesional y próximamente me recordó el cumpleaños. Y se lo agradezco, porque ese recordatorio me sirve para parar cinco minutos del politiqueo patrio. Para huir de lo último en torno al procés. Y para hacer algo de memoria de las veces que he coincidido con Doña Sofía.

No quiero hacer un panegírico cortesano, tan habitual en este tipo de fiestas. Sencillamente, quiero enfocar este monólogo a una de esas personas que pasarán a la historia. No sólo por su esposo, por su hijo, por su corona o por sus experiencias. Una de esas personas que deberían pasar a la historia por su carácter especial. Por su categoría. Por ella misma.

Una de esas personas que te impactan cuando le das la mano, te sonríe, te mira y te suelta cualquier cosa que no te esperas. Del tipo "¡Cómo me gusta verte por la tele!". O "Ayer me reí mucho con tal o cual cosa que dijiste".

Ahora voy con mis recuerdos (espero no reventar ningún off the record). Pero antes déjame que me detenga un momento en lo que le ocupa a Doña Sofía la mayor parte de su tiempo. De su día a día. En la Fundación Reina Sofía, que ahí está: trabajando, reconociendo, revolucionando… Pero que, como ella, lo hace todo casi en silencio absoluto.   

La Fundación Reina Sofía nació en 1977 mediante una aportación económica personal de la propia Reina. Con un fin tan concreto como infinito: para ayudar a aquellos que más lo necesitaban.

En estos más de 40 años, la Fundación Reina Sofía ha gestionado y promovido más de 160 proyectos de carácter educativo, sanitario, social o de ayuda humanitariaDe los que se han beneficiado miles de personas: niños, mayores, inmigrantes, personas con discapacidad y afectados por catástrofes naturales.

Las líneas de actuación principales son la investigación y sensibilización en enfermedades neurodegenerativas. Cuyo máximo exponente es el Centro Alzheimer Fundación Reina Sofía. También el apoyo a los bancos de alimentos y la protección del medio ambiente, fomentando un desarrollo sostenible con los ecosistemas marinos y terrestres.

En 2019, en el ámbito de la investigación en alzheimer, continúa financiando proyectos, e impulsando el evento “Enfermedades Neurodegenerativas 2020”. Cuyo hito principal será la celebración de una cumbre mundial de expertos sobre estas enfermedades, en Salamanca, en septiembre de 2020.

Los proyectos medioambientales durante 2019 consistieron en el estudio y sensibilización sobre la proliferación de plásticos en los mares. Del marcaje satelital de tortugas o de la investigación de pesca de basura marina. Así como la participación en la retirada de basura en la naturaleza, o apoyando la protección del orangután en la isla de Borneo (Indonesia).

Respecto de las ayudas sociales a los colectivos más desfavorecidos, destaca la continuación en su apoyo a los bancos de alimentos. Con la adquisición de miles de litros de leche y de maquinaria de almacén. Así como las visitas que lleva a cabo a los bancos de toda España para darles su respaldo personal a todos los voluntarios.

Además, colabora con ONGs como Manos Unidos para el acceso a infraestructuras higiénico sanitarias en Etiopía. Con la Confederación Autismo España, con Cáritas en el Servicio de Atención a Mujeres en Situación de Exclusión Social SeveraY con Cruz Roja en proyectos de ayuda a personas mayores que viven solas.

¿Lo sabías? Pues tal cual. Tal cual es ella.

Recuerdo hace años en una estación de tren. En plena inauguración de una de las líneas más importantes del AVE. Allí estaba el Gobierno en pleno, la oposición por entonces, autoridades autonómicas (cada uno de un color) y los Reyes Juan Carlos y Sofía. Y recuerdo cómo se me acercó al oído y comentamos: “Increíble. Todos los políticos unidos en algo”.

Y otra ocasión, en el Palacio de El Pardo. Recepción oficial de Jacques Chirac en su visita de Estado a España. Toooodo el mundo peloteando y cortejando al jefe de Estado francés, al Rey Juan Carlos… Y allí, al fondo en un rincón, sólo con una copa en la mano, Nicolás Redondo Urbieta. Por entonces, líder de la UGT y padre, claro, de nuestro Nicolás Redondo Terreros.

El hombre allí solo, alejado del peloteo propio y ajeno. Cuando le dije a Pilar, mi mujer: “Vamos a saludar a Nicolás Redondo, que no le hace caso nadie”.

Al llegar, había otra persona que se había fijado en la misma escena: era la Reina Sofía. Nos quedamos algo cortados, y fue ella quien nos dijo a Pilar y a mí: “Hemos pensado lo mismo. ¿Qué tal, Nicolás? ¿Cómo va la vida?”.  Y empezamos a recordar imágenes de las Infantas y del por entonces Príncipe Felipe en ese mismo Palacio de El Pardo, con el propio Francisco Franco.

Y la recuerdo en Mallorca. Y en los Premios Príncipe de Asturias. Y en las cenas de los Cavía en ABC. Y en alguna recepción en el Palacio Real. Como en aquel besamanos, cuando saludo a Don Juan Carlos y al llegar a la Reina me dice así, como muy rápido: “¡Qué bien estuviste ayer en 59 Segundos!”.

Mañana cumple 81 años, 81 añazos estupendamente llevados, la Reina Doña Sofía. ¡Cuánto deberíamos aprender de ella, todos y todas, dentro y fuera de la Casa!

Sólo se me ocurre una definición, una admiración o una palabra sobre ella. Y que sirva de felicitación por el cumple.

¡Qué señora!

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