Tensión entre Irán y Estados Unidos

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 22:50

Escalada de tensión entre Irán y los EEUU. Parecía que los acuerdos nucleares de 2015 abrían la puerta a una detente entre occidente y la teocracia de los Ayatolas. Con Trump, todo aquello parece ahora un espejismo. Nuestra mirada se vuelve así al estrecho de Ormuz, y de nuevo a esa zona del mundo donde -nos dicen los arqueólogos- nació la civilización, pero que hoy es una de las más atribuladas del planeta.

Y es que al hablar de Irán hablamos de Persia, de la de Dario y de Jerjes, la que pugnó primero con Grecia y con Roma dejando historias en el camino que son eternas. La personalidad de esta tierra no decreció con la conquista por parte de los seguidores de Mahoma. Al contrario, lo que hoy es Irán lideró alguno de los momentos más brillantes del Islam. En Persia florecieron la cultura, el arte, la ciencia y la matemática. Y en la encrucijada donde se encontraban ejércitos y civilizaciones. 

El siglo XIX es el del eclipse de todo ello. La expansión rusa y la voracidad británica se dieron la mano en el territorio persa. El país se debatió entonces entre dinastías decadentes, un clero cerrado al cambio y las ambiciones internacionales. En 1921 con el apoyo británico, el coronel jefe de los cosacos persas, Reza Pahlavi, se convertía en nuevo Sha. Sólo para ser destronado por las mismas fuerzas cuando se acerco demasiado a la Alemania de Hitler. Su hijo, Mohamed Reza, gobernó en la posguerra sobre una Persia brillante y reformista, pero tiránica y personalista. El Sha celebró los dos mil quinientos años del Imperio Persa con la ambición de un Cesar, mientras que sus reformas, financiadas por el auge de los precios del petróleo, producían en el país severo descontento y profundos desajustes económicos.

Todo ello llevó a su caída, y al nacimiento del régimen de los Ayatollah, fundado por el carismático Ruhollah Jomeini, que inauguró un estado férreamente teocrático en el que cualquier franquicia de libertad personal fue suprimida en beneficio de una interpretación rigurosa de la Ley Islámica. Fueron los tiempos de la crisis de los rehenes, de la guerra con el Irak de Saddam Hussein y de la Fatwa que condenaba a muerte a Salman Rushdie a muerte.

Entre una demografia explosiva que apuesta por el cambio, y la férrea voluntad del régimen de subsistir en su esencia, se han producido avances fruto de gobiernos moderados, y del suficiente realismo que llevó al acuerdo nuclear de 2015. 

Ahora con Trump en el poder, Irán vuelve al Eje del Mar. Sólo podemos especular con lo lejos que llegará el nuevo farol de Donald Trump, y hasta donde Irán esta dispuesto a jugar la carta de las esencias imposibles. Pero la historia siempre ofrece algunas claves.

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