"Un caso de desaparición en España sigue abierto para siempre, o al menos hasta que la persona desaparecida cumpla los 110 años de edad"
Con más de 6.000 casos sin resolver en España, el presidente de SOS Desaparecidos explica en La Linterna la dura realidad que afrontan miles de familias
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En España hay actualmente más de 6.000 desapariciones sin resolver de un total de 25.000 denuncias anuales. Una cifra que esconde el drama de miles de familias que, en muchos casos, nunca llegan a saber qué ocurrió con su ser querido. Para abordar esta realidad, Ángel Expósito, en el programa La Linterna de COPE, ha entrevistado a Joaquín Amills, fundador y presidente de la asociación SOS Desaparecidos, quien ha arrojado luz sobre la compleja situación de los desaparecidos en el país.
Caso Francisca Cadenas
Una de las claves que ha ofrecido Amills es la sorprendente longevidad administrativa de estos casos. A la pregunta de si los expedientes de desaparecidos se cierran en algún momento, el presidente de SOS Desaparecidos es tajante: los casos "están abiertos para siempre, o al menos hasta que la persona cumpla los 110 años de edad". Solo en ese momento, "el caso queda cesado por la edad, pues se entiende que ya es difícil que esté vivo". Mientras tanto, como subraya Amills, "pasen los años que pasen, el caso sigue como persona desaparecida".
La importancia de denunciar cuanto antes
Amills insiste en que la actuación inmediata es crucial. "Es importantísimo, hay que quitar el bulo de esperar 48 horas ni 24. Hay que denunciar tan pronto se pueda", afirma con rotundidad. Explica que "el tiempo nunca corre a favor de la persona que ha desaparecido, sobre todo cuando son problemas cognitivos, problemas de salud mental o cuando son menores". Por ello, recomienda que, "tan pronto haya indicios de que la persona no está cumpliendo con su forma de vida habitual, inmediatamente hay que acudir a los cuerpos de seguridad del estado".
El caso de Francisca Cadenas
El reciente desenlace del caso de Francisca Cadenas, resuelto tras nueve años gracias a la tecnología y la investigación de la UCO, demuestra cómo han evolucionado los métodos de búsqueda. Sin embargo, para Amills, esta noticia, aunque positiva, invita a la reflexión. "Se me hace muy complicado pensar que el cuerpo de esta mujer estaba a metros de distancia y la investigación ha tardado 9 años en descubrirlo", lamenta. Este caso pone de manifiesto un problema recurrente: "en principio, se toman como desapariciones voluntarias, y al final, pasado el tiempo, se dan cuenta de que la tipificación está mal". Para cuando se corrige a "involuntaria, ya se ha perdido mucho tiempo". Tras el hallazgo de los restos, los dos detenidos por el caso Francisca Cadenas ya han pasado a disposición judicial, aunque el abogado de los detenidos defiende su inocencia.
La aceptación nunca es perder ni rendirse, sino todo lo contrario"
Los investigadores de la Guardia Civil en la vivienda de los dos hermanos que han sido detenidos por la desaparición de Francisca Cadenas
Sobre cuándo se deja de buscar a una persona, Amills aclara que, teóricamente, "nunca". Sin embargo, en la práctica, cuando se han rastreado todas las zonas posibles y se han agotado todos los medios (helicópteros, drones, GEAS), la búsqueda activa puede detenerse. El caso no se archiva, sino que "lo dejas esperando que puedas tener alguna otra pista, algo que te ayude a clarificar". El tiempo de espera "va a depender mucho del caso", pero esta interrupción es una de las grandes luchas de los familiares.
La lucha de las familias
Joaquín Amills también ha querido poner el foco en la necesidad de más medios. "¿Hace falta recursos? Por supuesto, hace falta recursos, tanto humanos como técnicos, materiales", subraya. Sin embargo, recalca que este no es un problema que deban solucionar las familias ni la sociedad, sino que es "un problema de recursos que tiene que poner solución el estado".
Finalmente, sobre el difícil acompañamiento a las familias que sufren una desaparición, Amills ofrece un valioso consejo: "llevarlos al punto de la aceptación y entender que la aceptación nunca es perder ni rendirse, sino todo lo contrario". Se trata, dice, de "alejarnos de ser víctimas".
Sé feliz, no huyas de tener una silla vacía, porque si no está la silla vacía, no puedes demostrarle el amor"
Desde su propia experiencia, recomienda a los familiares que se pregunten qué les diría su ser querido ausente. La respuesta, afirma, no sería vivir con rencor, odio o venganza. Al contrario: "Si amas a la persona que ha desaparecido, si amas a la persona que no está, pregúntale a tu corazón, ¿esa persona qué te diría?". Y la respuesta sería: "Sé feliz, no huyas de tener una silla vacía, porque si no está la silla vacía, no puedes demostrarle el amor". Concluye con un mensaje de esperanza, asegurando que aunque el dolor no desaparece, "la vida te va a dar herramientas para que ese golpe tenga sentido".
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