Álvaro Gavilanes, agricultor: "Si recortan el 22 por ciento de la PAC, tenemos que poner dinero por trabajar, tendríamos que abandonar, es lo que más daño nos haría"
El campo español estalla en la gran tractorada de Madrid ante los recortes de la PAC y la competencia de Mercosur que amenazan con llevarles a la ruina
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El sector primario ha vuelto a alzar la voz este miércoles en una gran tractorada que ha paralizado el centro de Madrid. Convocada por el sindicato Unión de Uniones, más de 8.000 agricultores y ganaderos, acompañados por 500 tractores llegados desde 15 provincias, han mostrado su descontento frente al Ministerio de Agricultura. Las protestas, analizadas en el programa 'La Linterna' con Expósito, no solo responden a la crisis del sector primario y los recortes de la PAC, sino también al controvertido acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur.
Uno de los protagonistas de la jornada ha sido Álvaro Gavilanes, un agricultor de Brunete (Madrid), quien ha participado en la marcha con su propio tractor. En 'Clases de Economía' de La Linterna con la experta Pilar García de la Granja, Gavilanes ha confesado que la jornada ha sido "emocionante y también con cierta rabia, porque tener que luchar por lo que llevan luchando nuestros antepasados y ver que lo podemos perder todo, da coraje". A sus 25 años en el oficio, asegura que es el peor momento que ha vivido: "Nunca ha estado tan mal. La verdad que es un momento crítico para nosotros".
Los grandes retos del campo
Pilar García de la Granja ha señalado que el sector se enfrenta a tres grandes desafíos inmediatos: los acuerdos comerciales como Mercosur, la estricta regulación y burocracia de la Unión Europea con sus "tasas medioambientales e impuestos, que son una burrada", y, de forma crítica, la reducción de la PAC. Muchas explotaciones, que dependen de estas ayudas para sobrevivir, se ven abocadas al cierre si se materializan los recortes.
Si recortan el 22 por ciento de la PAC, tenemos que poner dinero por trabajar, tendríamos que abandonar"
Álvaro Gavilanes ha explicado que la Política Agraria Común (PAC) no es una subvención, sino una "contraprestación para garantizar que todo el mundo tenga sustento" a un precio asequible. Según el agricultor, esta ayuda compensa la congelación del precio del cereal, que apenas ha variado en 40 años, con precios actuales de "18 céntimos para la cebada y 19 céntimos para el trigo". Por ello, un recorte del 22 % sería devastador: "Si recortan el 22 por ciento de la PAC, tenemos que poner dinero por trabajar, tendríamos que abandonar, es lo que más daño nos haría", ya que esa cifra es superior a su margen de beneficio.
Cereales
La competencia de terceros países
El acuerdo con Mercosur, junto a otros tratados con países de Asia o África, representa una amenaza directa por la competencia desleal que supone. Como ha explicado Gavilanes, allí "tienen los costes de producción mucho más económicos, los sueldos, el tema de fitosanitarios y temas de combustibles", por lo que el grano importado llega "mucho más barato". La sensación generalizada en el sector es de impotencia, ya que, como denuncian algunos expertos, les han engañado durante años mientras que ahora quieren meter el producto por la puerta de atrás.
A la competencia externa se suman las trabas internas de Europa. Gavilanes critica las "políticas ecológicas que llevamos 6 o 7 años sufriéndolas", como la obligación de destinar un 7 % de la superficie a ecorregímenes "para que vivan los animalitos y los bichitos". Esta medida, lejos de ser un apoyo, "produce un coste extra, porque tenemos que sembrarlo y dejarlo sin cosechar".
Un futuro sin relevo generacional
A mi hijo no le quiero enseñar porque en esto no veo futuro"
Cientos de tractores y agricultores recorren el centro de la capital este miércoles, convocados por Unión de Uniones y Unaspi en protesta por el acuerdo comercial entre la UE y el bloque de Mercosur y los posibles recortes en los fondos de la Política Agraria Común (PAC)
La crisis actual proyecta una sombra de duda sobre el futuro del campo español, amenazando el relevo generacional. La situación es tan crítica que, aunque para muchos como otros agricultores el campo sí puede ser rentable y satisfactorio, para Gavilanes la perspectiva es muy distinta. "Es triste decirlo, yo tengo un hijo que tiene 14 años. Yo con su edad, mi padre ya me había enseñado a arar", ha relatado. Sin embargo, su decisión es firme: "A mi hijo no le quiero enseñar porque en esto no veo futuro". Es la cruda realidad de una familia de tradición agrícola que ve cómo el sueño por el que tanto lucharon se puede perder.
Al finalizar su intervención, Gavilanes ha querido agradecer el apoyo recibido. Ha dado las gracias a los Cuerpos de Seguridad del Estado, mencionando especialmente a la Guardia Civil de Tráfico de Móstoles, y a la "gente que ha estado hoy en el pueblo de Madrid aplaudiendo y sonriendo". Un gesto que, según ha dicho, les da "fuerza y aliento para seguir luchando", a pesar de las molestias ocasionadas.
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