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Un joven de la CEU San Pablo inventa unos brazos hidráulicos de bajo coste

Un estudiante de arquitectura, Joel Alexander, inventa junto a una compañera brazos hidráulicos de bajo coste.

Imagen de la Universidad San Pablo CEU

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 14:21

La brillantez puede demostrarse desde muy joven. Un estudiante peruano, Joel Alexandre, ha inventado junto a una compañera brazos hidráulicos de bajo coste. El chico estudia primero de arquitectura en la Universidad CEU San Pablo de Madrid tras recibir una beca que le hizo emigrar desde su hogar hasta España. Sin embargo, no todo fue tan sencillo. Detrás de esa decisión hay muchas dudas, mucha preocupación, pero, sobre todo, mucho orgullo por el trabajo realizado para conseguir esa oportunidad: "Mis padres estaban emocionados, aunque también preocupados porque era la primera vez que salía de casa".

Un año más tarde de irse de su país es imposible afirmar que Joel Alexander no la haya aprovechado. Junto a su compañera realizó un proyecto para la asignatura de física que consistía en explicar el funcionamiento de un sistema hidráulico. Aquello, al final y sin saberlo, se convirtió en la base de un camino que duraría casi todo el primer curso de la universidad. Un sendero complejo que requirió de muchas horas de sacrificio y que como el propio Joel dice, ha sido complicado compaginar la vida universitaria con la del proyecto: "Tuvimos que tomarnos todas las vacaciones. Muchas noches teníamos que amanecer para poder cumplir ambas metas".

De la demostración del funcionamiento de un sistema a la creación de un diseño de un brazo hidráulico de bajo coste que, como afirma Joel, gracias a los fluidos hidráulicos consiguen movimientos precisos como los de un brazo humano. Pero, además, se encuentran ya trabajando en la etapa tres del proyecto: la automatización del brazo, que provocaría que su precio ascendiese de 80 euros a 1.000 por unidad. Sin embargo, mejoraría la precisión del invento y, por lo tanto, se podría utilizar para campos como la medicina.

Actualmente, se encuentran en plena búsqueda de financiación para poder afrontar la tercera fase del proyecto debido a que la cuantía económica que acompaña la beca no es suficiente para cubrir los gastos que genera la crecación del brazo: "Los gastos de los anteriores proyectos los hemos costeado mi compañera y yo".

Lo más destacable es que Joel Alexander solo tiene 21 años, es decir, que está empezando, que todavía se encuentra en la fase uno de su aprendizaje y que solo necesita seguir trabajando como hasta ahora lo ha hecho.

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