Günter Euringer, el niño de Kinder durante más de 30 años: "Cobré por todo un total de 300 marcos alemanes que me pagaron en dos partes"

Una de las imágenes más reconocibles para los niños europeos de los 80 y 90 se sincera sobre su pasado en el mundo de la publicidad tras cumplir más de 60 años

Paco Delgado

Madrid - Publicado el

4 min lectura

Detrás de algunos de los iconos comerciales más reconocibles del mundo se esconden historias personales de fama no buscada y compensaciones que, vistas con los ojos del presente, resultan sorprendentes. Si hace unos días una oyente llamada Raquel revelaba que su suegro era la cara infantil de los tubos de caviar de IKEA, el programa recordó inmediatamente otro caso de un "niño anuncio" que se convirtió en leyenda: Günter Euringer, la imagen de Kinder Chocolate durante 32 años. Su rostro, con sus característicos ojos azules, dentadura radiante y melena rubia, se coló en millones de hogares entre 1973 y 2005, quedando grabado en la memoria colectiva de varias generaciones .

La historia comenzó en 1973 en Múnich, Alemania. Günter, un niño de apenas 10 años, fue llevado por su madre, que trabajaba para una agencia de publicidad, a una sesión fotográfica . En aquel entonces, nadie podía prever que esa instantánea se convertiría en uno de los rostros más perdurables de la historia del marketing. La imagen, que mostraba a un niño de sonrisa angelical, fue adquirida por la empresa Ferrero SpA, propietaria de la marca Kinder, y comenzó a aparecer en el lateral de las cajitas rojas de chocolate en varios países europeos . Con el paso de los años, y para mantener la imagen fresca, la empresa realizaba retoques periódicos en la fotografía; uno de los más curiosos fue el añadido de orejas, ya que en la foto original su largo cabello las tapaba por completo .

 La paradoja de la fama no deseada y la compensación simbólica  

Lo que podría parecer un sueño para cualquier niño se tornó en una carga durante su adolescencia. Euringer confesó en su libro de memorias, 'Das Kind der Schokolade' ('El niño de chocolate'), publicado en 2005, que en su juventud llegó a sentir vergüenza por su apariencia física y renegó de su pasado como icono publicitario . Además, en una ironía del destino, el propio Günter reveló que no era un gran aficionado al chocolate que promocionaba .

Sin embargo, el dato que más sorpresa generó al conocerse fue la compensación económica que recibió por un trabajo que se extendió durante más de tres décadas. Euringer afirmó que por la sesión fotográfica original recibió un total de 300 marcos alemanes, abonados en dos partes, lo que equivale a poco más de 550 euros si suponemos que se los pagaron en 1973 (ajustado a inflación) . Una cifra ínfima si se considera el valor global y el reconocimiento que su imagen aportó a la marca durante todos aquellos años.

 Una vida tranquila lejos del dulce protagonismo  

Tras decidir poner fin a su anonimato con la publicación de su libro en 2005, Euringer también puso punto final a su época como el niño de Kinder. La marca decidió entonces cambiar su imagen, sustituyendo su rostro por el de otro niño, el británico Josh Bateson . Aunque hubo una iniciativa de los fanes para que Günter regresara, esto solo se materializó en un lanzamiento especial y puntual .

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Günter Euringer, el niño de Kinder

Lejos de la vida pública, Günter Euringer, que hoy ronda los 60 años, ha llevado una existencia tranquila. Se casó, es padre de dos hijos y reorientó su carrera profesional hacia el otro lado de la cámara. Se formó y trabajó como cámara y operador, participando en proyectos de publicidad y videoclips, y ha residido en la zona de Múnich . Su legado, no obstante, permanece imborrable: aquel niño de sonrisa eterna que, por 150 euros, se convirtió en el compañero de infancia de millones de personas.

 Josh Bateson, el niño que sustituyó a una leyenda  

Cuando Kinder decidió renovar la imagen de sus chocolatinas en 2005, eligió a un nuevo niño que, al igual que Günter Euringer, acabaría grabándose en la retina de los consumidores.

Josh Bateson, modelo británico, de 11 años en ese momento, se convirtió en el nuevo rostro de Kinder Chocolate . A diferencia de su predecesor, Bateson sí ha mantenido una vida pública y una presencia activa en redes sociales tras su etapa como modelo. Con el tiempo, dejó atrás el mundo de la publicidad para estudiar Relaciones Internacionales en la universidad en Londres, mostrando un cambio físico radical desde su época como el "niño angelical" del chocolate .  

La transición de Euringer a Bateson marca el paso de una época a otra en la publicidad, demostrando cómo los iconos infantiles evolucionan, pero nunca desaparecen del todo del imaginario colectivo.