Dermatólogo: "La piel tiene memoria, muchos daños permanecen silenciados a lo largo de nuestra vida"

Hablamos con José Aguilera de la importancia de prevenir y tratar las quemaduras solares

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 12 jul 2019

Este jueves 11 de julio de 2019 hablamos en 'Herrera en COPE' con José Aguilera, doctor en el Departamento de Medicina y Dermatología de la Universidad de Málaga, sobre la importancia de tratar las quemaduras del sol.

La palabra insolación sirve para hablar tanto de un golpe de calor, como de un exceso de radiación solar. “Hoy en día tenemos que pensar que ambas cosas pueden ser explicadas con el mismo efecto: es una sobreexposición al sol”, ha apuntado Aguilera.

El dermatólogo ha explicado que “los efectos se producen a las seis horas. Una quemadura solar es un signo de que ha habido daños en las células del ADN de la piel. El sistema inmunológico es el que se dedica a protegernos de las agresiones externas, es el que se encarga de reparar los daños. En esas seis horas se produce un incremento de la sangre en la piel, con el consiguiente incremento de sensibilidad en las terminaciones nerviosas. El dolor se produce a las veinticuatro horas”.

Además, ha aclarado que “el signo de ponernos morenos no es un signo de ponernos guapos. Es un signo de reparación, de alarma para que la piel se vuelva a preparar”.

Aguilera ha recomendado que para evitar las quemaduras “lo primero es hidratarse mucho porque con los infrarrojos pierdes mucha agua a través de la piel”. Además, ha puntualizado que “los fotoprotectores son tan importantes como el aftersun, uno previene y otro repara. El aftersun tiene sustancias antioxidantes e hidratantes, además de alcohol, un elemento que tiende a refrescar.

Ante el incremento de temperatura que producen las quemaduras, “una buena ducha de agua fría para relajar la temperatura corporal y luego echarse aftersun” es la mejor solución. “En casos más extremos se suele recomendar corticoides tópico, pero primero siempre recomendamos ir al médico”, ha dicho el médico.

Por último, ha querido dejar claro que la piel tiene memoria y ha explicado cuáles son sus consecuencias: “A lo largo de la vida se ve el aumento de lunares y pecas. Eso son señales de la memoria de la piel a nivel de envejecimiento cutáneo, pero para nosotros la memoria más importante es la que daña el ADN que se ha intentado reparar cada día que nos hemos expuesto al sol. Cuando pasan algunos años, esa memoria salta porque los vigilantes del ADN para curarlo son los que fallan con la edad y son las que pueden derivar en cáncer de piel”.

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