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Luis del Val: "A la gente nos gusta que nos mientan y los españoles no somos diferentes"

 

Tiempo de lectura: 2Actualizado10:31

Cuando anoche escuché a la presidente del Fondo Monetario Internacional avisar que la juerga iba a salir por más de 600.000 millones, que tendremos que pagar a escote, y que la recesión puede afectar a toda una generación se me bajó el ánimo. Pero cuando, luego, escuché a Pedro Sánchez que iba a blindar las pensiones, subir los sueldos, subir las ayudas al campo, subir la falta de exigencia a las peonadas, subir el salario mínimo, me subió al cerebro aquél famoso debate entre Pedro Solbes y Manuel Pizarro. Manuel Pizarro, con esa honestidad a prueba de influencias que suele tener la gente de Teruel, avisaba de lo que venía y vino, mientras, Pedro Solbes, con una larga trayectoria de mucho mérito, se hundía en el barro de negar la evidencia, gracias a lo cual, logró dos cosas: que ganara las elecciones Rodríguez Zapatero y hundir su prestigio, porque desde entonces no se supo nunca más de Pedro Solbes. Al poco, llegó lo que había anunciado Pizarro, y Rodríguez Zapatero lo primero que hizo fue congelar las pensiones.

Casandra siempre cae antipática aunque tenga razón. Pero esta vez Casandra no es sólo Manuel Pizarro, es la OCDE, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Central Europeo y el Banco de España, dicha sea la lista de mayor a menor.

Cuando hablo con personas afines a la Sanidad, dudan de que el sistema pueda sostenerse durante mucho tiempo, por falta de dinero. Entonces, llega Pedro Sánchez y dice que va a quitar esa pequeña cantidad que pagamos en la farmacia por unos medicamentos que cuestan mucho más dinero. Así que yo creo que Sánchez logrará más votos que nadie, porque entre gente que habla de la verdad, cuando la verdad es desagradable, y flautistas de Hamelin que hablan de un futuro maravilloso, no creo que haya muchas dudas.

A la gente nos gusta que nos mientan. Y, en eso, España no es diferente. Ahí tienes a los británicos, a los que les dijeron que, en cuanto salieran de la Unión Europea, las libras les saldrían de los bolsillos, y aquí tienes a los británicos jubilados que viven en España, quejándose de que cada vez son más pobres, porque la libra no para de devaluarse.

Y nada de rebajar las peonadas de veinte a quince, que me sigue pareciendo un abuso. Para cobrar, que baste una llamada telefónica al mes para comprobar que el parado está en casa. Pero no al teléfono fijo, sino al móvil, no sea que haya tenido que salir para hacer alguna chapuza.

Votemos a Sánchez y hagamos caso a Tezanos, que es una persona neutral. Y, además de quitar el copago en la farmacia, cuando el presunto enfermo se acerque al ambulatorio, démosle una subvención. La hucha de las pensiones está vacía, y para abonar la deuda de España tendríamos que estar un año entero todos los españoles sin cobrar ni un duro, incluidos los pensionistas. Pero si Sánchez lo niega, será por algo. Votémosle y así tendremos el gobierno que nos habremos merecido. Al fin y al cabo, el señor Sánchez es doctor en Economía, gracias a una famosa tesis. Y, cada día, se le nota más.