Audio

"En 48 horas votaremos por el gobierno que nos mereceremos, porque los habremos elegido nosotros"

 

Tiempo de lectura: 2Actualizado10:08

Dentro de 48 horas ya habrán abierto los colegios electorales, y casi 35 millones de españoles podrán acudir a votar. De ellos casi doce millones no lo harán, por enfermedad, por viaje o porque no les apetece. De los otros 23 millones, 16 millones ya saben a quien votar y siete millones están indecisos. Suelen ser los indecisos los que deciden las mayorías, porque son los que dudan y optan entre dos o tres partidos. Los otros, si son del Betis, son del Betis, y si son del Sevilla son del Sevilla. Como mucho, si están cabreados con el partido de sus amores, se quedan en casa y no van a votar, pero jamás cambian de partido. 

Esta actitud adolescente y maniquea no es sólo patrimonio de España, y ayuda a no calentar demasiado las neuronas, que bastante tiene uno que discurrir a diario. Los otros, los que sopesan según sus simpatías y los factores económicos, las circunstancias sociales, o la idoneidad de los lideres, afrontan esa decisión de manera anónima y sin consecuencias. Pero hay algunas personas que se arriesgan, y toman una decisión difícil y meditada, como Rosa Díez hizo ayer o antes de ayer, proclamando públicamente a quién va a votar, de frente, sin miedo, como ha hecho siempre. Rosa Díez, que tiene experiencia laboral, funcionarial, como ejecutiva autonómica y como parlamentaria en España y en Europa, posee la incómoda cualidad de tener criterio, y eso es algo en la endogamia de los partidos molesta mucho a los jefes. Los partidos políticos, que conforman la base de la democracia, funcionan como monarquías electivas, y lo que llaman primarias es un procedimiento para elegir al rey. Una vez el rey sentado en el trono, actúa como un monarca absolutista y despacha a toda aquella persona que disiente de sus decisiones y opiniones. Corren malos tiempos para las personas con criterio. Lo más fácil y cómodo es declararte progresista, alto y guapo, y llamar fascistas a los que no piensan como tú, según el artículo de Herrera hoy en ABC. O declararte conservador, alto y guapo, y denominar peligrosos comunistas a los demás. O bien, observando que en el espejo eres bajito y feo, declararte secesionista y culpar a España de no ser alto y guapo. Pido perdón por la simplicidad de la síntesis, pero si las síntesis se tienen que explicar ya no son síntesis. 

Dentro de 48 horas votaremos por el gobierno que nos mereceremos, porque los habremos elegido nosotros, a no ser que se manipule nuestra voluntad. Y de los siete millones de indecisos, ya sabemos que hay que sacar a Rosa Díez de esa lista, porque ha despejado sus dudas. 

Me imagino que Rosa ha leído un ensayo de Mario Vargas Llosa, titulado, “La llamada de la tribu”. Ese viaje de la rebeldía juvenil y el deseo de cambiar el mundo, para que en vez de negro sea blanco, y la evolución de experiencias y lecturas que te conducen a la conclusión de que vivimos entre grises -más claros o más oscuros- no debe entorpecer lo más noble de la juventud perdida: seguir indignándose ante los abusos y, renunciando a cambiar el mundo, tratar de que cambie a mejor el país en el que vivimos.