“Sería absurdo afirmar que Sánchez es culpable las hectáreas calcinadas. Ahora bien, de tocar la lira mientras se quemaba el monte, sí es culpable"

El análisis de la actualidad, en el monólogo de Jorge Bustos de este jueves 21 de agosto de 2025

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Buenos días y bienvenido al amanecer de este jueves 21 de agosto. Parece que el clima se templa definitivamente. La entrada de una borrasca desde el sur de Francia activa la alerta naranja en Baleares por tormentas, y la amarilla en el Cantábrico y Cataluña. Tendremos cielos nublados en gran parte del país y las temperaturas se mantendrán suaves. La temperatura más alta no pasará de los 36 grados, en Córdoba. Que eso para Córdoba es casi un regreso a la edad de hielo, eh. La mínima más baja la registra Soria, 9 grados.

Y el incendio llegó al Senado

Y el incendio llegó al Senado. Esta frase suena como la crónica de un historiador romano. La oímos y nos imaginamos a Nerón tocando la lira mientras arden las túnicas de los senadores, a los que aquel emperador  psicopático odiaba profundamente, porque representaban un obstáculo a su voluntad de poder. Pero no estamos en el Imperio romano sino en la España de Sánchez, que como mucho sería un Nerón de bolsillo. Y ni eso. 

Porque del mismo modo que sabemos -por los historiadores serios- que Nerón en realidad no quemó Roma, sería absurdo afirmar que Sánchez es culpable de los cientos de miles de hectáreas calcinadas por el fuego en nuestro país. Ahora bien, de tocar la lira mientras se quemaba el monte, de eso sí es culpable.

Tocar la lira, mientras España arde, es proponer un melifluo pacto de Estado contra la emergencia climática, al mismo tiempo que ordenas a tus ministros salir al ataque contra los barones del PP.

Tocar la lira es reclamar “unidad de país” y “lealtad institucional”mientras preparas la quita de la deuda a los separatistas, esos a los que Sánchez jamás ha pedido lealtad ni unidad. 

Y tocar la lira es viajar encapsulado a las zonas afectadas por los incendios para entrar en el telediario sin que los vecinos se enteren, no sea que se presenten allí a estropear la foto con el testimonio de su descontento, por decirlo finamente.

Pero decíamos que el incendio llega al Senado de España porque el PP va a reclamar la comparecencia obligatoria de tres ministros la semana que viene, para que rindan cuentas de su gestión. Esos tres ministros son Sara Aagesen, que es vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica; Fernando Grande-Marlaska, que sigue siendo ministro del Interior, nadie sabe muy bien por qué; y Margarita Robles, que es la ministra de Defensa y que según Pedro Sánchez duerme con el uniforme.

Y yo ya no sé si es un movimiento de ataque o de defensa, del PP, porque la guerra entre Moncloa y Génova prende más rápido que la yesca: uno parpadea y ya está montada. Por eso lo mejor es ir a los hechos, y de ahí derivar las responsabilidades. Y si vamos a los hechos, descubrimos por ejemplo que hace una semana, en lo peor de la ola incendiaria, Sara Aagesen pronunció una frase bastante desafortunada:

Hombre. Yo no soy un experto en administraciones públicas, pero diría que cuando los montes de tu país están ardiendo  parece recomendable la presencia sobre el terreno de la ministra de asuntos ecológicos. Digo yo, vamos. 

Y el que no acaba de llegar a su puesto es Fernando Grande-Marlaska. Ministro del Interior desde el minuto uno del sanchismo. Además resulta que Protección Civil -que depende de Interior- no preguntó a las autonomías libres de incendios por la disponibilidad de sus medios aéreos hasta el quinto día, cuando el fuego ya había devorado decenas de miles de hectáreas de tres comunidades autónomas; comunidades que al principio solo recibieron ayuda de otras comunidades.

Y si vamos a las competencias de cada administración, descubriremos que existe una ley en vigor que establece la estrategia de seguridad nacional, que depende del Ministerio de Defensa. O sea, de doña Margarita. Que hace muy bien en defender la labor ejemplar de la Unidad Militar de Emergencias. Pero ella sabe muy bien que le corresponde la evaluación de las amenazas a infraestructuras como las líneas ferroviarias o las autovías, que han estado afectadas por el fuego.

El caso es que la portavoz del PP en el Senado, que se llama Alicia García, ha justificado la decisión explicando que  quieren “obligar a los ministros a salir de su retiro vacacional”. Pues le digo una cosa, doña Alicia: piénselo bien. Yo no sé si es buena idea devolver a según qué ministros al primer plano de la actualidad. Muchos están mejor calladitos. Imagínese lo que mejoraría España con un año sabático de Óscar Puente.

Dirimir responsabilidades en medio del ruido

Pero en fin, olvidémonos de dirimir responsabilidades por la gestión de los incendios. Esta legislatura va precisamente de eso: de elevar tanto el nivel de ruido que al final sea imposible distinguir la voz cantante. 

Menos mal que la bajada de las temperaturas y la bendita lluvia se van encargando de contribuir a la extinción del fuego en lugares como Picos de Europa o Asturias. Y encima el termómetro y la lluvia caen solos: no tenemos que pagarles un sueldo.

Israel se dispone que a invadir, por completo, la Franja de Gaza

Y sin perder de vista la evolución de los incendios, estamos atentos a Oriente Próximo. Israel se dispone que a invadir, por completo, la Franja de Gaza, un anuncio que ha provocado mucho revuelo en la comunidad internacional. 

Cabe recordar que el ejército israelí ya controla más del 70% de la Franja. Pero esa cifra no es suficiente para Netanyahu. Lo que diga la Corte Penal Internacional le  importa entre poco y nada; él solo atendería las razones de Estados Unidos, y ya sabemos que allí manda un magnate del ladrillo que propone hacer resorts de lujo en la Franja, previa laminación hasta los cimientos. 

O sea, que va a dejar hacer a Benjy lo que le dé la gana. Así que el primer ministro israelí ha decidido consumar su plan de conquista, sin encomendarse a más razones que las suyas.

Y esa es la noticia de las últimas horas: el ejército hebreo está enviando cartas a 60 mil reservistas para hacerse con el control total de la Franja más pronto que tarde. Es más, sobre el terreno la operación ya ha comenzado con dos divisiones a las puertas de la ciudad de Gaza. Pero claro, Hamás va a intentar organizar la resistencia. Va a luchar por cada palmo de terreno, y si tiene que sacrificar a sus propios civiles en la defensa, lo va a hacer.

Vamos a recordar cómo comenzó todo esto. Los terroristas de Hamás, patrocinados por Irán, perpetraron la matanza del 7 de octubre. Aquel día infame asesinaron a 1.300 judíos y secuestraron a otros 200. Israel desencadenó la respuesta, a menudo desproporcionada, para acabar de una vez con la amenaza que viene de Gaza y que se llama Hamás.

Al precio que sea. Bueno, pues casi dos años después los yihadistas todavía tienen capacidad para emerger de algunos de sus túneles y emboscar a las tropas israelíes. Con lo cual la escalada bélica está servida.

Netanyahu ya ha demostrado que no se detendrá, por más críticas y presiones que esté recibiendo dentro y fuera de su país. Tiene muy claro que el terrible sufrimiento de la población gazatí no le va a impedir acabar con los terroristas de Hamás, como ha confirmado un portavoz militar.

Ephraim O 'Effie, Defrin, así se llama este portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, es el militar encargado de explicar el plan que será aprobado hoy jueves.

¿Qué pretende Israel con este plan?

Pues su idea es evitar que Hamás pueda reagruparse en la capital de Gaza para planificar nuevos ataques contra el pueblo judío. Pero en realidad, si acercamos un poco la lupa, descubrimos que todas las partes tienen motivos para ser entendidas y criticadas al mismo tiempo. A Israel, única democracia de la  zona, hay que entenderle el ansia existencial por garantizar que Hamás, que ha jurado exterminar a los judíos, deja de ser un grupo operativo, capaz de repetir cualquier duda una masacre como la del 7 de octubre.

Exigir ahora a Netanyahu que ordene el repliegue total y permita que Hamás tome aire es algo que a muchos israelíes no les entra en la cabeza. También cabe preguntarse qué puede suceder con ese millón de gazatíes que están hacinados en Gaza capital, si varias divisiones entran a sangre y fuego en una ciudad ya muy castigada por los bombardeos y el hambre planificada.

En toda la Franja de Gaza viven, o vivían, dos millones de personas, en un territorio absolutamente abigarrado, con una densidad de población altísima. Ahora, la ciudad de Gaza, que en condiciones normales contaba con 600 mil habitantes, acoge a más de un millón de personas en condiciones lamentables. 

¿Adónde puede ir esa gente, si ahora comienza una operación militar a gran escala con infantería y blindados? Dicen hoy algunas crónicas que Netanyahu cuenta con haber evacuado toda la ciudad de Gaza antes del segundo aniversario del 7 de octubre, para entrar a saco y no dejar ni una piedra ni un túnel por el que  Hamás pueda asomar la cabeza.   

Si ese es realmente el plan, estaríamos hablando de una operación que puede durar bastantes semanas. Y que va a causar un sufrimiento terrible. Y por desgracia es la perspectiva más probable.