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“El Mossad ha tenido operaciones realmente espectaculares como matar a un terrorista usando su móvil”

Eric Frattini, periodista y escritor, pasa por Fin de Semana con Cristina para presentar su nuevo libro Mossad, el largo brazo de Israel, un gran trabajo de investigación

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Cristina López Schlichting
@crisschlichting

'Fin de Semana' COPE

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 25 jul 2021

Decir ‘el Mossad’ es hablar de los servicios secretos israelíes y, a la vez, tener que hablar de “terrorismo de Estado”. No son palabras agradables ni se refieren a algo cómodo, pero son, por desgracia, palabras que describen algo real: combatir el terror con el terror.

Hacemos un recorrido por la historia del Mossad gracias a Eric Frattini cuyo currículum es poco menos que apabullante: fue corresponsal en Oriente Medio y residió en Beirut (Líbano), Nicosia (Chipre) y Jerusalén (Israel). Es autor de veintiocho ensayos y, atención, su libro ‘The Entity. Five Centuries of Secret Vatican Espionage’ entró a formar parte de la biblioteca de estudios de inteligencia de la CIA en Langley. Además ha sido productor de documentales para Discovery Channel o National Geographic. Ahora publica ‘Mossad, el largo brazo de Israel’ en la Editorial Guante Blanco y lo presenta en Fin de Semana con Cristina, donde ha explicado que el Mossad “se funda en 1951, muy poco después de la creación del Estado de Israel y se establece como servicio de inteligencia oficial para operaciones exteriores”.

Su misión es, detalla, “inteligencia, proteger la democracia, proteger a los ciudadanos de Israel a través de la inteligencia, del espionaje, para evitar operaciones que vayan contra intereses de Israel, ya sea dentro de las fronteras o fuera. Para ellos el Mossad es una línea más de las defensas del Estado”.

La fama de su eficacia tiene su base, “en parte, en la leyenda que se han creado, creo que la leyenda comienza cuando secuestran a Adolf Eichmann, lo juzgan y lo condenan a muerte y ejecutan. Se descubre tiempo después que ha sido un comando especial del Mossad y ahí empezó esa leyenda”.

Para Frattini la operación más espectacular es una difícil elección: “Todas son espectaculares porque todas tienen su punto álgido de la historia en el que el enemigo de Israel, desde el punto de vista de Israel, eran los iraquíes con su intento de tener un programa nuclear. Hamas por supuesto es otro de los principales enemigos. También sobre los criminales de guerra nazis que huyeron a Latinoamérica… y por supuesto en los 70 el terrorismo palestino y, principalmente, el representado en Septiembre Negro con el famoso ataque al equipo olímpico israelí en los JJOO de Munich”.

Sobre los grandes errores en su historia, el escritor destaca dos: “Una es la Operación Príncipe Rojo, cuyo objetivo era nada más y nada menos que Ali Hassan Salameh, máximo líder de Septiembre Negro y dentro de la Operación Venganza, todos los implicados en el asesinato de los deportistas. Se llamó así porque Hassaan Salameh era un pijo, educado en los mejores colegios de París y Londres y muy adinerado, de ahí lo de ‘Príncipe Rojo’. Un comando le ejecutó y al final resultó que mataron a un simple camarero argelino de 30 años. De aquella operación salió un acuerdo entre el Gobierno de Oslo y el de Tel-Aviv para que nunca volviera el Mossad actuase en suelo noruego, algo que a día de hoy se sigue cumpliendo según dicen”.

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En esta investigación lo que más le ha sorprendido a Eric Frattini es, sin duda, “los métodos de eliminación de objetivos, hay realmente espectaculares como la ‘Operación Ingeniero’, ir a por una persona que diseñaba los chalecos bomba de los terroristas que atentaban en Israel. Le siguieron durante un año hasta que, a través de un colaborador cercano, le introducen explosivo plástico en el móvil. Lo curioso es que el móvil solo lo usaba una vez al mes para comunicarse con su padre, así que debían esperar a ese momento para activarlo, y cuando lo activó, a través de la compañía nacional de teléfonos, detectaron el número y, cuando llamó y le preguntaron si era él, activaron el explosivo y lo detonaron”. La segunda más espectacular destaca la de Ahmed Yasín, “el anciano de barba blanca fundador de Hamas. Tras cuatro intentos fallidos de matarle finalmente compran una silla de ruedas idéntica a la que él usaba y la desmontan en trozos para ver dónde pueden colocar un emisor; un colaborador del Mossad dentro de Hamas es informado de dónde colocar el emisor. Un viernes que sale con sus escoltas de una mezquita en Gaza, un helicóptero apache de las fuerzas aéreas israelíes lanza un misil que le sigue, le localiza y acaba con él”.

“Para los ciudadanos israelíes el Mossad es como una unidad de infantería, como una unidad más de defensa, no hay polémicas en los medios de comunicación cuando meten la pata y sale publicado, porque el Mossad jamás habla de lo que hace. Siempre hay rumores de que han sido pero el Gobierno jamás confirma nada, es decir, desde el año 1995 las operaciones llevadas a cabo de eliminar objetivos peligrosos tienen un aire ‘democrático’”, asegura Frattini, “sabiendo que los servicios de inteligencia siempre tienen que caminar en la fina línea de las democracias”. Sobre esto, el autor desvela lo más sorprendente: “Ahora hay un sistema hecho público a través de un diario muy importante allí, consiste en que te detectan como un objetivo para liquidar porque eres un peligro para el Estado de Israel, ellos te ponen tu nombre en una ‘lista roja’, inmediatamente te llevan a juicio en ausencia donde te defiende un abogado del Estado de Israel y te acusa un fiscal del mismo Estado. El tribunal está presidido por un miembro del Tribunal Supremo del Estado de Israel. Si eres condenada en ese juicio secreto ese juez del TS eleva una recomendación al primer ministro de Israel, y él es el único con poder de decisión para conectar o desconectar un equipo del Kidon, las unidades de asesinato del Mossad. Es decir, la máxima responsabilidad de un ataque por parte del Mossad es del primer ministro, y así lo tienen asumido”.

Finalizando, Eric Frattini no ha evitado pronunciarse sobre el acceso que tuvo Pablo Iglesias, comunista reconocido y simpatizante de las dictaduras de Cuba y Venezuela, al CNI: “Nuestro CNI es un aparato de inteligencia muy importante, no son Mortadelo y Filemón, es un servicio muy reconocido en el mundo donde tienen unidades muy herméticas porque debe ser así, incluso para los aparatos de control de esos servicios, es decir, el que sienten a una persona como él en un comité de servicios de inteligencia, donde no se tratan las operaciones secretas del CNI sino a niveles mucho más confidenciales y restringidos, no lo veo como un peligro porque tenemos que pensar, como ciudadanos, que por sus manos como vicepresidente del Gobierno él se sienta en una reunión de todos los viernes que se llama Consejo de Ministros, donde todas las deliberaciones son confidenciales y secretas, es decir, eso me parece mucho más peligroso, lo que se trata ahí, que lo que se pueda tratar en una comisión de servicios de inteligencia”.

Eric Frattini es autor de ‘Mossad, el largo brazo de Israel’ en la Editorial Guante Blanco.


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