Julio, el héroe de 16 años del Alvia: '''Vimos cosas feas, pero lo hicimos lo mejor posible'''
Julio y su madre, Elisabet, han contado en ''Fin de Semana'' que la curiosidad llevó a seguir a Policía y ambulancias y cuando vieron lo ocurrido se pusieron a ayudar
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Julio Rodríguez es el adolescente de 16 años que más entrevistas ha concedido esta última semana. Es más incluso los reyes, Felipe y Letizia, estuvieron un rato hablando con él el pasado martes, agradeciéndole lo que había hechos pocas horas antes.
Su ayuda a los heridos de la tragedia ferroviaria de Adamuz, le ha convertido en uno de los héroes anónimos de la tragedia del Alvia. Junto a su madre, Elisabet, han estado charlando en 'Fin de Semana' con Cristina López Schlichting, después de salir del funeral que el obispo de Córdoba ha oficiado en memoria de las 45 víctimas mortales. En la Eucaristía, Julio ha leído uno de los salmos.
Julio y Elisabet, han relatado cómo vivieron las horas posteriores al accidente, donde su ayuda fue crucial. Todo comenzó cuando, de vuelta de un día de pesca, vieron pasar a la Policía y las ambulancias y, por curiosidad, decidieron seguirlos.
El entorno del accidente, una zona de olivares y encinares de muy difícil acceso, no impidió que Julio tuviera el impulso de ayudar. A pesar de la advertencia de su madre, que recuerda haberle dicho "no os separéis de mí", el joven y su amigo José echaron a andar por las vías en dirección al tren siniestrado.
Los primeros en llegar a la zona cero
Con solo 16 años, Julio y su amigo fueron de los primeros en llegar al lugar. "Llegamos allí los primeros y vimos cosas feas, pero bueno, intentamos hacerlo lo mejor posible", ha confesado el joven. El impacto de lo vivido llega después, como él mismo admite: "Cuando estás en tu casa, ya más tranquilo, se te vienen imágenes, pues, de todo lo que viste, imágenes duras".
Vimos cosas feas, pero intentamos hacerlo lo mejor posible"
La tarea principal de Julio fue trasladar heridos desde el tren hasta el puesto médico avanzado, un recorrido de casi un kilómetro que repitió varias veces. "Lo hicimos varias veces sin pensar en el cansancio", ha explicado. Junto a su amigo, realizó el trayecto hasta en seis ocasiones para poner a salvo a las víctimas.
El traslado no fue sencillo, ya que tuvieron que improvisar sobre la marcha. A algunos heridos los acompañaban sujetándolos por el hombro, mientras que a otros, que no podían caminar, "los cogíamos entre yo y mi amigo y lo llevábamos" en volandas. "No éramos profesionales, pero intentamos hacer todo lo posible", ha señalado Julio sobre la dificultad de mover a personas con diferentes tipos de heridas.
Dentro de los vagones: 'Parecía una película'
Su madre, Elisabet, también arrimó el hombro. Ayudó a un sanitario a llevar una camilla "a pulso" porque las ruedas no giraban en el terreno irregular y acompañó a una señora que estaba mareada y tenía un corte en la cabeza hasta los servicios médicos. Ha contado que, más tarde, llegaron los cuerpos de seguridad y otros voluntarios que se encargaron de entrar en los vagones.
Sin embargo, Julio también se metió en algún vagón y ayudó a sacar a alguna persona. El joven ha descrito que para acceder al interior lo hicieron a través de una ventana sin cristales y por un hueco que abrieron entre los metales del tren. La escena que encontró dentro era desoladora: "Recuerdo todo como si fuese una película, con todo destrozado, todo muy roto y muy mal".
En medio del caos y la oscuridad, que combatían con las linternas de los móviles, también hubo espacio para la generosidad. Tanto Julio como su amigo se quitaron sus zapatillas y chaquetones para abrigar a dos heridos que estaban en el suelo ateridos de frío. "Lo necesitaban más que nosotros", ha afirmado con sencillez.
El reconocimiento de los Reyes y un futuro por decidir
Julio estuvo ayudando hasta casi las doce de la noche, mientras su madre lo esperaba fuera. Días después, durante la misa conmemorativa, la emoción era palpable. "Me he arrancado a llorar, porque en ese momento me venían imágenes de allí", ha confesado Elisabet, quien se siente "muy orgullosa" de su hijo.
El valor de Julio ha recibido incluso el reconocimiento de los Reyes de España, con quienes pudo conversar en la zona cero del accidente. "Nos dieron la enhorabuena por lo que hicimos y las gracias, sobre todo, por actuar como actuamos", ha relatado el joven sobre su encuentro. Un agradecimiento que, como le recordaba la periodista, representa al de toda España.
Preguntado por su futuro, Julio ha comentado que le gustaría estudiar un ciclo de audiovisual o ser YouTuber, aunque también se ha mostrado interesado ante la sugerencia de ser bombero. Su madre lo describe como un chico "muy listo" al que "le cuesta mucho trabajo estudiar". Por su parte, Elisabet ha concluido con orgullo que "todo el pueblo se volcó" en la ayuda.
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