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“La anorexia es una enfermedad física pero tiene un enorme componente emocional que, a veces, muchos ignoran”

Olatz Rodríguez, finalista en el Campeonato de Europa Junior de Gimnasia rítmica de 2018, pasa por Fin de Semana con Cristina para presentar su libro 'Vivir del aire''

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Cristina López Schlichting
@crisschlichting

'Fin de Semana' COPE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 12:46

Que los gimnastas están hechos de otra pasta lo sabemos todos. Basta con ver alguna de sus actuaciones para darse cuenta de la cantidad de horas de trabajo muscular y mental que hay detrás de cada ejercicio.

Olatz Rodríguez lo sabe bien. Esta joven - muy joven- perteneció a la Selección Española de Gimnasia Rítmica Individual y fue finalista en el Campeonato de Europa Junior de 2018. Muchos de sus ejercicios están colgados en Internet y verla actuar sobre el tapiz es verdaderamente hipnótico.

Para sorpresa de muchos, hace dos años Olatz decidió colgar el maillot y despedirse para siempre de la gimnasia rítmica. Ahora estudia Medicina, o lo intenta, como dice ella. Todo comenzó cuando el 8 de enero del año 2019 Olatz tuvo que ser ingresada en el hospital. Pesaba tan solo 36 kilos. El diagnóstico: anorexia nerviosa restrictiva.

‘Vivir del aire’ es su primer libro y en él cuenta los muchos motivos que le llevaron a desarrollar este trastorno de alimentación que sufren más de 400.000 personas en nuestro país. Olatz ha estado en Fin de Semana con Cristina, donde ha contado la reacción de sus padres cuando quiso dedicarse a la gimnasia rítmica: “Mi madre me dijo que sin problemas, no recuerdo una reacción muy significativa. Mi padre al principio reaccionó bien, pero luego cuando los entrenamientos se intensificaron comenzó a sentirse incómodo y no quería que una niña estuviera tantas horas entrenando”.

Olatz reconoce que, quizás, la parte más complicada e incómoda llegó por la parte de los compañeros de colegio, como relata: “Estuve muy enfrentada a ellos, competía con ellos. En los inicios no era consciente de lo que hacía y tampoco me gustaba competir, no quería ser mejor que nadie. Sí que es verdad que, en el colegio, escuché comentarios por mi peso, pero no lo considero acoso escolar como tal sino más bien cosas que se dicen niños a niños”.

Vamos a 2018, etapa clave porque Guadalajara acoge el Campeonato Europeo Junior: “Ese campeonato cambió mi vida porque al final me di cuenta de que la Selección Española estaba confiando en nosotras y de que competir no me gustaba, así que comencé, quizás, a plantearme si de verdad dedicarme a este deporte se enfocaba a algo más profesional de una forma que tienes que asumirlo y tomártelo en serio. Realmente me cuestionaba si quería seguir así porque yo quería entrenar y hacerlo más horas, era lo que más me gustaba y era de mis mayores fuentes de satisfacción pero competir era algo que me causaba un malestar increíble y no solo los días previos a la competición sino incluso semanas. Mi madre me lo recordaba, me decía ‘¿de verdad esto te gusta? ¿Te compensa este sufrimiento antes de competir?’, fue precisamente ese conjunto de emociones sumado a no saber cómo expresarlo y también el hecho de verme enfrente de todas esas grandes gimnastas y no sentirme con el nivel para estar allí”.

Olatz también tuvo problemas con la comida pero no el sentido de comer de todo sino con el ser vista mientras deglutía: “Me daba vergüenza que me vieran comiendo, cualquier persona, no solo mis entrenadoras, eso fue un proceso progresivo a lo largo del tiempo, y además restringí ciertos alimentos que yo tenía entendido que eran no saludables y, poco a poco, fui restringiendo más y más durante 6 meses hasta que ingresé en el hospital por comer muy pocos alimentos”.

Llega a dicho hospital, completamente desnutrida y, paradójicamente, aliviada: “Mucho, me sentí muy afortunada de poder contar con una sanidad pública en la que emprender el proceso de mejora ya que, de no ser así, seguramente mi familia no podría haberlo pagado. Es algo de lo que sentirse muy agradecida”. Y es una enfermedad compleja, “no es tanto el cuerpo como la cabeza, de hecho muchas veces se intenta juzgar el estado de una enfermedad por el estado del cuerpo y no por la mente y lo segundo es esencial. En el peso no se ve reflejado todo”, termina.


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