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Schlichting: "Don Juan Carlos, baneado"

El análisis de actuaclidad de este sábado de Cristina López Schlichting en 'Fin de Semana'

Cristina López Schlichting

Cristina López Schlichting

'Fin de Semana' COPE

Tiempo de lectura: 4' Actualizado 11:13

 

Don Juan Carlos ha sido baneado. Como lo oyes. Hay que ver qué mala leche tenemos los españoles. Hoy hace su nieta su primer viaje oficial a Covadonga, en Asturias. Y esta semana se presentaban en el Congreso los programas para el aniversario, el próximo diciembre, de los 40 años de la Constitución, y su nombre no aparece por ninguna parte. Ni en los actos en las cámaras ni en parte alguna. Ni Pedro Sánchez ni Ana Pastor, la presidenta del Congreso, lo mencionaron. Hay previstas exposiciones en las calles, encuentros de Arte, Ciencia, Historia y conmemoraciones institucionales en los principales organismos del Estado. Don Felipe VI aparece en un magno concierto en el Auditorio Nacional, con un himno compuesto ex profeso. Pero del Rey emérito… ni mu. O sea, el que promovió la Ley para la Reforma Política y abrió la puerta de la dictadura a la Transición, el que sancionó, firmó y juró la Constitución, el que la rescató del Golpe de Estado del 23 F, no está en la fiesta que la conmemora.

Te digo de verdad que esto es de traca. Se trata de un fallo imperdonable si no es algo más. Este es un país muy duro. Tal vez se le afeen a Don Juan Carlos sus meteduras de pata. Bien está, pero es que han sido 39 años de reinado con todos sus días y sus noches. Viajes extenuantes por el mundo entero, gestiones en todas partes, miles y miles de horas de Él y la Reina Sofía sonriendo a todos, dando las manos, aguantando soles y lluvias por mil asuntos de España. ¿Alguien se ha olvidado del “Por qué no te callas”?

No podemos seguir por este camino de ingratitud que nos caracteriza. Todo el mundo comete errores. Si España está esperando al héroe perfecto para celebrarlo, se quedará esperando por siempre jamás. Los franceses saben que sus héroes tienen pies de barro. Desde Robespierre a Napoleón. Los alemanes también, desde Adenauer a Helmut Kohl, que hay que ver cómo se equivocó al final. Y no les cuento la Reina de Inglaterra y su querido marido. Y nadie regatea a nadie un puesto de honor en la tribuna cuando ha servido a su país la mitad de lo que lo ha hecho el rey emérito.

No señor, basta. Yo protesto. Si Don Juan Carlos no va, no vamos. Ya está bien hombre.

Y no hay mejor día para recordar su esfuerzo de tanto tiempo que hoy, el día en que su nieta acude a Covadonga a las solemnes celebraciones.

Entretanto, eso sí, el que presenta las fiestas de la Constitución no convoca elecciones ni para atrás. Ya ha viajado por Europa y por América, ha cogido el avión para uso particular y ha salido en todos los telediarios. Pero ¿por qué no convoca elecciones? ¿No era Mariano Rajoy el problema de España y había que sustituirlo para darnos libertad de elegir de nuevo? Ni rastro de aquella voluntad y Pedro Sánchez está aprovechando todos los resortes a su alcance para cambiar todos los resortes del poder a su favor. Ayer se removieron un porrón de embajadores del mundo entero. Muchos no habían acabado sus mandatos. ¿Son embajadores del Reino de España o del Gobierno de turno? Entre los salientes está un hombre que ha prestado a España un servicio grande al afrontar, en el Smithsonian Institute de los Estados Unidos las mentiras del presidente autonómico Torra sobre nuestro país.

Es Pedro Morenés sale de su puesto en Washington y a lo mejor para maquillar este cambio va Alfonso Dastis, ex ministro de Exteriores, a Roma como embajador.

Javier García Larache, presidente de la Asociación de Diplomáticos Españoles, ha protestado diciendo que “cuando se cambia a un embajador con poco tiempo en el cargo se da al exterior el mensaje de falta de política de Estado y debilidad institucional”. Y no quiero ni contaros la risa si en breve vuelve a cambiar el Gobierno y hay que cambiarlos otra vez.

El equipo de Pedro Sánchez tiene muy claro que tiene que mover a su favor todos los resortes y cambiar todas las caras que pueda. Se comporta como si hubiese goleado en las urnas y tuviese cuatro años por delante, con absoluta falta de responsabilidad.

Ayer, el partido Ciudadanos, que llevaba sosteniendo a Susana Díez toda la legislatura en Andalucía, ha decidido retirarle su apoyo. Habrá elecciones y con toda probabilidad las volverá a ganar el PSOE, muy interesado en convocarlas antes de que salgan los juicios de los ERES, que han puesto en el banquillo a dos presidentes autonómicos socialistas. Quizá entonces vea Pedro Sánchez, maestro en los tiempos, su momento ideal para llamar a las urnas generales.

Para entonces ya tendrá todo el aparato a su servicio, desde las administraciones y las embajadas a los medios de comunicación, donde como ya sabéis la purga ha sido mayor, asombrosa, de tipo estalinista vamos. No ha quedado títere con cabeza. Ni en Radio Nacional, donde han removido a todos los directivos, ni en televisión, donde Rosa María Mateo ha pasado a la historia como comisaria persecutoria mayor. Se ha cargado desde el bello rostro de la impecable Raquel Martínez en los telediarios de Fin de Semana hasta a Jesús Álvarez, la cara eterna, distendida y simpática de los deportes, pasando por Saber Vivir, que enseñaba a los ancianos a lidiar con el colesterol. Todo, absolutamente todo se lo ha dado a los amigos y conocidos.

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