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En 'El Espejo'

Mons. Carlos Escribano explica los aspectos más destacados de la Exhortación Apostólica “Cristo Vive”

El obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño ha desgranado el documento del Papa Francisco dirigido especialmente a los jóvenes

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Amparo Latre
@amparolatre

Redactora de Religión

Natxo de Gamón
@NatxodeG

Redactor de Religión

Madrid

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 16:08

La Exhortación Apostólica Christus Vivit (“Cristo Vive”) es fruto de los trabajos de la XV Asamblea General del Sínodo de los Obispos sobre los Jóvenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional que se celebró el pasado mes de octubre.

Uno de los padres sinodales que participó en esta reunión de obispos es el pastor de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroñomonseñor Carlos Manuel Escribano Subías. En 'El Espejo'monseñor Escribano ha desgranado los puntos básicos del documento.

Para el obispo de Calahorra y La Calzada-Logroñoel centro de “Cristo Vive” es el anuncio. Además, es un texto muy original, porque “el Papa lo dirige directamente a los jóvenes, pero con reflexiones pastorales dirigidas a los pastores y agentes de pastoral”, señala monseñor Escribano.

También explica que esta Exhortación “está dentro del corazón del Papa y de su propuesta evangelizadora. El Papa quiere que los jóvenes sepan que son los grandes aliados de la Iglesia, que la Iglesia los necesita y que ellos deben ser los protagonistas”.

“La Exhortación Apostólica también plantea cómo proponer el Evangelio de manera novedosa a otros jóvenes, a la vez que se cuida a los que ya están en la Iglesia”, señala monseñor Escribano, que afirma que lo que el Papa propone en este documento es “una pastoral popular juvenil”.

Y es que “la evangelización tiene que ir dirigida a los presentes, a los alejados y a los ausentes”, asegura el obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño. “Hasta ahora, hemos trabajado la pastoral con los presentes, pero el Papa nos pide que ampliemos horizontes con nuevas estrategias”.

Otro punto que el Papa siempre destaca es el de los jóvenes con raíces. “En el Sínodo, nos dijo que nos diéramos cuenta de que cuando hablamos con jóvenes, muchos nos harán propuestas que no tendrán nada que ver con nuestros planteamientos”, explica monseñor Escribano. “A los jóvenes, el Papa les pidió que escuchen a los mayores. Se trata de caminar juntos. Nos necesitamos mutuamente”. El Papa pone como ejemplo la imagen de la canoa: “los jóvenes son los que reman y los mayores los que marcan el rumbo, mirando las estrellas”, concluye monseñor Escribano.

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