Boletín

El prodigioso señor Gurtel

Manuel Cruz

Periodista

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 26 may 2018

Antes de ser “Gurtel”, Francisco Correa era un perfecto desconocido en el mundo de la empresa, por el que, sin embargo, consiguió hacerse millonario. Antiguo residente en Marruecos, en Casablanca, donde aprendió francés de niño, y trasladado a Madrid con sus padres después de la independencia del país vecino, se sabe que trabajó de botones en un hotel.

Años más tarde empezó a tener notoriedad cuando ofreció sus servicios, ya como empresario, a algunos personajillos del Partido Popular. Cositas de poca monta: colocar tableros, atriles y pancartas en actos públicos del partido que le permitieron, poco a poco, acceder a otros personajes de rango más elevado y con mas influencia para gastar… y dejarse corromper con propinillas más o menos espléndidas. Así hasta meterse nada menos que en corazón de las finanzas del partido donde todo el monte parecía estar cuajado de orégano. La historia de siempre: corruptores y corruptos. Me gustaría saber cuantas empresas, grandes o medianas, no han escapado –aquí en Pernambuco- a esa espiral en la que solo se juega al beneficio, como recientemente ha denunciado con toda crudeza el Papa Francisco.

En fin, el resto ya es bien conocido. Lo que no podía sospechar el señor Gurtel-Correa es que, en un momento dado, llegaría a convertirse en el hombre que tendría en sus manos el poder de hundir no solo a sus fieles amigos peperos, a los que tanto ayudó a abultar su cartera, sino, posiblemente, al propio partido. ¡Todo un prodigio que todavía nos va a dar muchas más sorpresas que ese joven mago llamado Julius Dein que asombra en Facebook y en otras redes sociales con sus trucos!

El prodigioso Gurtel, en efecto, ha tocado con su varita mágica nada menos que a Pedro Sánchez, al que ha despertado del momento de sensatez que le llevó a respaldar al Gobierno en su aplicación del 155 y hacerle volver a su cantinela del “no es no” hasta presentar una moción de censura a quien parecía tener asegurada su legislatura. Sánchez ha visto en la magia de Gurtel la oportunidad de asaltar La Moncloa en su cuarto -¿o quinto?- intento con la ayuda de su antiguo y fiel escudero de la izquierda Pablo Iglesias… y, oh asombro, de los propios separatistas catalanes.

Más aún, el señor Gurtel, ha conseguido que el el acreditado Pablo Iglesias rompa la maldición que pesaba sobre su chalet de Galapagar y pase a la ofensiva política sin necesidad de pedir la vicepresidencia del Gobierno... La prioridad ahora es echar a

Rajoy, claro. Y eso no lo van a desaprovechar los antisistema, que ya se ven con alguna cartera ministerial y con poder suficiente para “ayudar” más y mejor a sus bases.

Y todavía más: cuando salga la sentencia de los Eres fraudulentos, Sánchez ya tendrá preparada la gran coartada de que allí, en Andalucia, se repartió el dinero defraudado entre los necesitados y que tanto Chaves como Griñan han sido unos benefactores del proletariado, unos héroes, todo lo contrario de los “chorizos” de Bárcenas, Mato y compañía. En cuanto a Albert Rivera, el de Ciudadanos, el prodigioso Gurtel le ha permitido redondear su faena de intrigas antipeperas para pedir elecciones, otro candidato a La Moncloa, confiado en beneficiarse de la hipotética deserción masiva de afiliados y votantes del PP.

Pero acaso sea demasiado pronto para anticipar las consecuencias de las prodigiosas dotes mágicas de este Francisco Gurtel-Correa. Habrá moción de censura, si. Y veremos los apoyos que tiene Sánchez, sí. También veremos en el pináculo de su fantasía republicana a los separatistas catalanes, a los que Sánchez tendrá que hacer algunas promesas muy al estilo de las que hizo Zapatero con su suya de avalar cuanto se aprobase en el Parlament. Tampoco hay que olvidar la previsible subida a la parra de los nacionalistas vascos, que ya se frotan las manos con la reforma de su Estatuto y la nacionalidad vasco-navarra… sin que hayamos visto ni oído ninguna protesta del PSOE. ¿Es ahora cuando España no la va a reconocer ni la madre que la parió, según el “sabio” Alfonso Guerra?

Pero, permítanme una pregunta más ¿Es que los votantes de Rajoy no van a darse cuenta de que toda magia tiene su truco? ¿Van a permitir gobernar a Sánchez con Podemos, Bildu, ERC, PdCat, PNV y demás corte de los milagros para que España se despeñe? ¿O se van a creer que un Albert Rivera sin experiencia de Gobierno y que después de lavarse las manos en Cataluña donde ganó las elecciones, ha acusando a Rajoy de blandengue? Una conclusión: puestos a creer, me lo creo todo. Incluso la magia de Julius Dein. De un país que está perdiendo hasta la conciencia de su historia y que todavía no se ha movilizado ante los desafíos de un nacionalismo filonazi, puede esperarse casi todo. Incluso que la magia del prodigioso Gurtel se esfume con un fogonazo de realismo.

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