El Paso Encarnado celebra el legado de sus costaleros 30 años después de tomar el relevo al Ejército
La Hermandad de Costaleros del Cristo de la Sangre presenta los actos de su XXX aniversario, recordando su origen con los jóvenes del barrio que sustituyeron a los militares

Francisco Ibáñez, presidente del Paso Encarnado y Francisco José Romera, Hermano Mayor de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Sangre
Lorca - Publicado el
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El Paso Encarnado de Lorca ha presentado los actos conmemorativos del XXX aniversario de la Hermandad de Costaleros del Santísimo Cristo de la Sangre. El presidente del Paso, Francisco Ibáñez, y el Hermano Mayor de la Cofradía, Francisco José Romera, han explicado que la hermandad se fundó en 1996 como respuesta a la necesidad de sustituir a los soldados de infantería que, hasta la marcha del regimiento de la ciudad, portaban al Cristo en la Procesión del Silencio del Jueves Santo.
Un relevo lleno de orgullo
El cambio supuso, en palabras de Francisco José Romera, “un orgullo muy grande” para el barrio. La decisión de crear la hermandad con jóvenes del barrio, impulsada por la junta directiva presidida entonces por Jerónimo Gil, fue un estímulo para la juventud local y, según ha recordado Ibáñez, para los "rabaleros" fue un momento especial ver a "su hijo, a sus hermanos, a sus maridos, portando la imagen de nuestro titular".
Supuso un orgullo muy grande"
Presidente del Paso Encarnado

El Cristo de la Sangre y Jesús de la Penitencia, durante el encuentro del Paso Encarnado en Lorca
Actos del XXX aniversario
Para celebrar la efeméride, la hermandad ha organizado varias actividades. El programa incluye una convivencia el día 28, una exposición fotográfica que se inaugurará el 17 de marzo en el Palacio Guevara y la creación de una nueva marcha musical, compuesta de forma altruista por un miembro del Paso Encarnado. Además, se editará material divulgativo que contará la historia de todos los hermanos mayores.
De cara al futuro, Francisco Ibáñez ha asegurado que la hermandad “está más viva que nunca”, nutriéndose cada año de gente joven que coge el testigo de sus predecesores. Esta devoción es compartida por sus miembros, como ha expresado Romera: “lo más grande que me ha podido pasar a mí ha sido estar debajo del Cristo de la sangre y portarlo”. El Hermano Mayor concluye con una anécdota que refleja el fuerte vínculo creado: “el que prueba un año, si no es por salud o por otros motivos, es muy difícil que no repita”.

Miembros de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Sangre del Paso Encarnado de Lorca
Lo más grande que me ha podido pasar a mí ha sido estar debajo del Cristo de la sangre y portarlo"
Hermano Mayor del Santísimo Cristo de la Sangre

Encuentro de las imágenes del Paso Encarnado en la plaza de la Estrella de Lorca
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