Lorca recupera un valioso Cristo de ‘papelón’ del siglo XVII de la capilla de la antigua cárcel
La pieza, de autor desconocido y fechada entre los siglos XVII y XVIII, se exhibirá en el Museo Arqueológico tras una compleja restauración

Lorca - Publicado el
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El Taller de Restauración Municipal ha recuperado una singular imagen de un Cristo Crucificado que presidía la capilla de la antigua Cárcel de Lorca. La pieza, de autor desconocido y datada entre los siglos XVII y XVIII, destaca por estar realizada en ‘cartapesta’ o ‘papelón’, una técnica poco común. Tras la intervención, la escultura se ha incorporado a los fondos de la Sala de Arte Sacro del Museo Arqueológico Municipal (Mual), donde ya puede ser visitada.
El alcalde de Lorca, Fulgencio Gil Jódar, ha destacado la importancia de la obra durante su presentación. “Estamos ante una escultura interesante y curiosa con analogías con crucifijos de ‘papelón’ de mayor formato como el Cristo de la Buena Muerte de San Miguel de Murcia y el del Consuelo de Cieza”, ha afirmado el regidor.
Estamos ante una escultura interesante y curiosa con analogías con crucifijos de ‘papelón’ de mayor formato"
Alcalde de Lorca
La técnica del 'papelón'
La ‘cartapesta’ es una disciplina artística que tiene su origen en Italia y que fue introducida en la Península Ibérica a partir del siglo XIV. Su método consiste en usar capas superpuestas de tela o papel aglutinadas con colas orgánicas sobre un molde o estructura de madera. El resultado son figuras huecas en su interior, lo que les confiere una gran ligereza y las hacía idóneas para un carácter devocional y procesional.
El paulatino abandono de esta técnica se explica por la fragilidad de sus materiales orgánicos, que facilitan los ataques de xilófagos y sufren gravemente los efectos de la humedad. Esto provocó su sustitución por tallas de madera más duraderas, llevando a la desaparición de la mayoría de ejemplares, a excepción de las imágenes ‘de vestir’ o ‘de candelero’.
Un crucificado de profundo patetismo
El Crucifijo de la Cárcel está elaborado con una técnica mixta que combina la ‘cartapesta’ con madera en las manos y corcho en refuerzos interiores. La obra representa a un Cristo doliente, con la cabeza inclinada, rasgos afilados, las costillas marcadas y una notable torsión del cuerpo.
Su composición iconográfica busca conmover al creyente a través del naturalismo y un profundo patetismo, pero sin exagerar los gestos. La sangre es apenas perceptible, con finos regueros en el rostro y el cuerpo. El director del Taller de Restauración, Antonio García Rico, ha añadido un dato que confirma la tradición de esta técnica en la zona: “en el Archivo Histórico Municipal se custodia un contrato de 1673, por el que se encarga al escultor lorquino Juan de Zamora un grupo escultórico de la Última Cena en cartón”.
En el Archivo Histórico Municipal se custodia un contrato de 1673, por el que se encarga al escultor y pintor lorquino Juan de Zamora un grupo escultórico de la Última Cena en cartón"
Restaurador
Una compleja intervención
El estado de conservación de la escultura era “muy deficiente”, condicionado por la propia fragilidad de sus materiales y un mantenimiento inadecuado. La pieza sufría un fuerte ataque de xilófagos, suciedad adherida, craquelados, deformaciones por humedad, grietas estructurales y la pérdida de volúmenes, como el dedo corazón de la mano derecha.
La intervención ha incluido un estudio histórico de la obra, la desinfección de xilófagos, la fijación de las zonas en peligro de desprendimiento, la limpieza de la policromía, el refuerzo de grietas y la reintegración de los volúmenes desaparecidos. Gracias a este minucioso trabajo, la escultura, que había permanecido siempre en la capilla de la cárcel, podrá ser contemplada por todos los visitantes del Museo Arqueológico Municipal.
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