Tensa espera ante la última reunión por el ERE de Tubos Reunidos: "No es normal que quieran hacer lo que quieren hacer y de esta forma"
Tubos Reunidos ha realizado una nueva oferta en torno al ERE vinculada a que se vote en un referéndum por parte de la plantilla de la planta de Amurrio
Bilbao - Publicado el - Actualizado
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Decenas de trabajadores de Tubos Reunidos esperan en la explanada del Palacio Euskalduna de Bilbao a que finalice el periodo de consultas del ERE. Describen como “muy complicada” una situación que viven con máxima tensión e impotencia, ante la posibilidad de que 301 empleados se queden en la calle. El desasosiego es total, ya que, como señalan los afectados, “cada uno tenemos nuestras cosas personales y preocupaciones, como toda la gente”.
Tubos Reunidos ha realizado una nueva oferta en torno al ERE vinculada a que se vote en un referéndum por parte de la plantilla de la planta de Amurrio, la más afectada, con 274 salidas, según han avanzado fuentes sindicales.
En principio, la empresa había anunciado que la del pasado lunes había sido su "última y definitiva" propuesta, pero en el encuentro de este viernes ha planteado una "mejora" de las condiciones de la oferta, pero vinculada a que se celebre referéndum entre los trabajadores de Amurrio.
El fantasma de 2008
Varios de los trabajadores que esperan la resolución de la reunión sostienen que el origen del conflicto actual se remonta a más de una década. Según relatan los propios trabajadores, es consecuencia directa de decisiones pasadas que ahora amenazan su estabilidad “después de que los accionistas se llevaran 170 millones de euros en el 2008. De ahí viene todo esto ahora”, lamenta un representante de la plantilla. Esta operación financiera es vista como el detonante de una crisis que, lejos de resolverse, ha vuelto con más fuerza.
La indignación es palpable entre los empleados, que no comprenden la postura de la empresa. Consideran que la forma de proceder es inaceptable, especialmente teniendo en cuenta los antecedentes. “No es normal que quieran hacer lo que quieren hacer, y de esta forma”, denuncian.
Un futuro incierto y sin respuestas
En este escenario, la toma de decisiones se ha convertido en un verdadero laberinto. La plantilla se debate sobre cuál es el mejor camino a seguir para defender sus empleos, barajando opciones como la huelga indefinida o los paros parciales.
La falta de certezas es absoluta, y entienden las discrepancia surgida entre los sindicatos. “Cada uno puede tener su opinión, y es totalmente válida. Nadie tiene una bolita mágica para saber qué es lo que va a pasar, cuál es la mejor decisión a tomar… Es muy difícil la situación, muy difícil”, explican.
El mayor temor, sin embargo, no es solo la amenaza actual, sino la posibilidad de que esta situación se convierta en un ciclo sin fin. La plantilla teme que, aunque se logre una solución temporal, el problema de fondo persista. “El problema es que no sabemos si dentro de 2 años o 3 años puedan volver con lo mismo”, concluye con pesadumbre una de las voces afectadas, reflejando el miedo a que la inestabilidad laboral sea una constante en su futuro.
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