La gran paradoja de la economía vasca: la mitad de los hogares augura un mal año pese a la fortaleza del empleo
El director de estudios de Laboral Kutxa, Joseba Madariaga, analiza en Cope los retos de un 2026 marcado por la debilidad industrial y la pérdida de poder adquisitivo

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Bilbao - Publicado el
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La confianza de los hogares vascos se ha deteriorado de cara a 2026. Pese a que el dinamismo del empleo se encuentra en máximos históricos, cinco de cada diez vascos creen que la situación económica empeorará este año. Así se desprende de una encuesta realizada por Laboral Kutxa a 800 personas en Euskadi, que constata un pesimismo generalizado. En una entrevista en Cope, el director de estudios de la entidad, Joseba Madariaga, ha analizado los retos y perspectivas económicas para este ejercicio.
Crecimiento interno, debilidad externa
Las previsiones para la economía vasca apuntan a un crecimiento moderado del 1,8% para 2026, tres décimas por debajo del curso anterior. Madariaga justifica esta tasa en que el crecimiento se ha debido, como en los dos últimos años, "a la parte interna de la economía". En este sentido, explica que lo que "ha funcionado muy bien es la parte interna de la economía sustentada sobre un elemento muy relevante, que es la fortaleza del mercado laboral".
Este dinamismo, muy ligado al sector servicios, es el que impulsa el consumo de las familias. Sin embargo, el desequilibrio se encuentra en la parte externa, donde las exportaciones y un sector clave como el industrial muestran "una debilidad bastante clara". Como buen analista, Madariaga resume la situación con una reflexión: "Los economistas nunca estamos contentos, siempre encontramos algún punto de debilidad en la economía".
Los economistas nunca estamos contentos, siempre encontramos algún punto de debilidad en la economía"
Un sector industrial en transición
El sector industrial se enfrenta a un complejo proceso de reconfiguración a nivel global. Madariaga recuerda que los últimos años han sido "muy complicados", primero por las debilidades en las cadenas de suministro que afloraron con la pandemia y, más tarde, por la crisis energética asociada a la guerra de Ucrania. A ello se suman otros elementos de presión como los aranceles, que han afectado a la competitividad.
Aunque el peso del sector industrial en Euskadi sigue siendo superior a la media de la eurozona, lo que se traduce en mayor productividad y salarios más elevados, Madariaga subraya que ahora "necesita también es un cierto apoyo". Este acompañamiento es crucial para abordar la transición energética, que "va a exigir inversiones muy, muy importantes" para mantener la fortaleza del sector a futuro.
Talento, precios y poder adquisitivo
Otro de los retos estructurales es la fuga de talento. El experto señala que, desde hace unos 20 años, muchos jóvenes universitarios buscan su primer trabajo fuera del País Vasco, atraídos por los grandes núcleos empresariales como Madrid o Londres. "Es cierto que luego hay un proceso de vuelta", matiza Madariaga, pero la tendencia persiste.
Sobre la preocupación de las familias por la subida de los precios y los tipos de interés, el director de estudios de Laboral Kutxa no prevé que el Banco Central Europeo mueva los tipos, actualmente en el 2%, salvo que ocurra un "hecho económico negativo significativo". Reconoce que la inflación en España se desacopló de la europea a finales de 2025, pero lo atribuye a factores temporales.
Finalmente, Madariaga apunta a una recuperación parcial de la capacidad de compra, ya que las subidas salariales pactadas en convenio "están ya superando a la tasa media de inflación". Sin embargo, lanza una advertencia sobre el poder adquisitivo perdido desde la pandemia: "Hay una parte que hemos perdido y que, bueno, seguramente no la volveremos a recuperar".
Hay una parte que hemos perdido y que seguramente no la volveremos a recuperar"



