Dr. Juan Martínez: "Si un paciente dice que le duele y sufre, es motivo suficiente para atenderle"
El anestesiólogo de la Unidad del Dolor de la Policlínica Guipuzkoa detalla por qué no se debe aguantar el dolor y cuáles son los tratamientos más innovadores

Dolor crónico: cuando el dolor se convierte en enfermedad
Vitoria - Publicado el - Actualizado
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El dolor lumbar, cervical o el de las articulaciones son algunas de las patologías más frecuentes que se tratan en las unidades del dolor. El doctor Juan Martínez, anestesiólogo de la unidad de dolor de la policlínica Guipuzkoa, explica en COPE Euskadi que el abordaje de estas dolencias ha cambiado y que ya no se considera el último recurso, sino uno de los iniciales para mejorar la calidad de vida del paciente.
El dolor como señal de alarma
Según el doctor Martínez, el paradigma en el tratamiento del dolor ha evolucionado. La premisa actual es clara: "cualquier persona que dice que tiene dolor, pues hay que atenderla y hay que tratarla y hay que asumir que tiene dolor". Ya no se depende tanto de escalas de valoración; si un paciente manifiesta que siente dolor y este le genera sufrimiento, "ya es un motivo suficiente para prestarle atención y para, por supuesto, atenderle y tratar de aliviarle".
Hay que cambiar la mentalidad y dejar de ver las unidades de dolor como el último recurso"
Especialista en tratamiento del dolor crónico
El especialista insiste en la importancia de no dejar que el dolor se cronifique. Por ello, aboga por un cambio de mentalidad para que las unidades del dolor no sean vistas como "el último recurso". Acudir a tiempo permite un mejor diagnóstico y aumenta la eficacia de los tratamientos, evitando que un problema que podría solucionarse fácilmente se complique con el tiempo.
Escalones terapéuticos
El tratamiento inicial suele basarse en fármacos analgésicos y antiinflamatorios. Sin embargo, el doctor Martínez subraya que este enfoque no debe prolongarse si no da resultados. "Si en un plazo de una semana, 10 días, el paciente no tiene una respuesta con esos tratamientos, creo que hay que pasar a la acción con técnicas un poco más agresivas", afirma el especialista.

Policlínica Gipuzkoa en San Sebastian
Hay que pasar a la acción con técnicas un poco más agresivas si en 10 días los fármacos no dan resultados"
En una segunda fase, entran en juego técnicas mínimamente invasivas como las infiltraciones y los bloqueos en la articulación o columna. Estos procedimientos ambulatorios, que duran entre 20 y 30 minutos, utilizan corticoides o terapias regenerativas. Si el dolor regresa, se puede recurrir a la radiofrecuencia, que busca "rediseñar el sistema de transmisión nerviosa para que empiece a transmitir de una manera correcta".
Opciones para casos complejos
Para los casos de dolor crónico más complejo y limitante, existen opciones avanzadas como la neuromodulación o la estimulación medular. Esta técnica consiste en implantar un dispositivo, similar a un marcapasos, que envía una señal no dolorosa al cerebro para "engañar" al sistema nervioso y bloquear la percepción del dolor. Es una cirugía mínimamente invasiva que permite al paciente volver a casa el mismo día.
El mensaje final del doctor Martínez es un llamamiento a la acción. Recomienda consultar a una unidad del dolor si se sufre un dolor incontrolado durante "dos semanas, tres semanas, un mes, máximo tres meses". Cuanto antes se acuda, mayores son las posibilidades terapéuticas, ya que un sistema nervioso afectado por un dolor cronificado "dificulta muchísimo la posibilidad de cortar de raíz el estímulo doloroso".



