Cecilia Piris, abogada de la asociación Clara Campoamor: "La sociedad no es acogedora con las víctimas de violencia sexual, sino todo lo contrario"
La vergüenza, la culpa, el miedo a no ser creídas y un sistema que las cuestiona son las principales barreras a las que se enfrentan las víctimas para denunciar una agresión
Bilbao - Publicado el - Actualizado
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En Euskadi, casi el 50 % de las mujeres ha sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida, pero las denuncias formales no alcanzan ni el 15% de los casos, según la última Encuesta de violencia contra las mujeres. Esta abrumadora diferencia entre la realidad sufrida y las estadísticas oficiales esconde una problemática compleja con barreras psicológicas, sociales y judiciales que impiden a las víctimas dar el paso.
Para analizar esta situación, la abogada Cecilia Piris, de la asociación Clara Campoamor, desgrana en COPE Euskadi los motivos por los que las mujeres no denuncian una agresión sexual o por qué tardan en hacerlo.
El peso de la culpa y la vergüenza
La primera gran barrera es "social". Piris afirma que la sociedad "no es acogedora" con las víctimas de violencia sexual, "sino todo lo contrario". Este rechazo provoca que muchas mujeres no denuncien por "vergüenza, porque pasan mucho apuro, no quieren que nadie se entere y piensan que es culpa suya". Este sentimiento de culpa interna es uno de los factores más paralizantes para ellas.
A esto se suma el miedo a ser juzgadas y no ser creídas. Las víctimas a menudo interiorizan una voz que las cuestiona: "¿qué hacía yo en ese sitio?", "¿por qué no me defendí?". Según la abogada, el miedo a que no la crean se mezcla en un cóctel que da como resultado la llamada "cifra negra", que representa la enorme cantidad de delitos sexuales que nunca llegan a denunciarse y que, en el caso de las agresiones sexuales, es de las más altas que existen.
La psicología del trauma y el paso del tiempo
Cuando una mujer sí decide denunciar, pero no lo hace de forma inmediata, la explicación se encuentra en la psicología del trauma. Piris señala que una agresión sexual provoca consecuencias físicas y psicológicas como "shock o incluso disociación", que impiden a la víctima procesar lo que ha sucedido. Estos motivos, que la experta califica de "técnicos o fisiológicos", dificultan enormemente que la denuncia se produzca al momento.
El camino hasta la denuncia requiere un trabajo de empoderamiento y la búsqueda de "redes de apoyo, de aliadas y aliados que sí te crean". Sin embargo, cuando una denuncia se presenta pasado un tiempo, la víctima se enfrenta a la sospecha del sistema y del entorno. "Te van a mirar y te van a decir: a ver cuál es el motivo ulterior por el que formulas esa denuncia", como si el haber sido agredida no fuera motivo suficiente, lamenta, quien subraya que este cuestionamiento sobre la veracidad del relato es una de las actitudes más dañinas.
Te van a mirar y te van a decir a ver cuál es el motivo ulterior por el que formulas esa denuncia"
Asociación Clara Campoamor
La abogada defiende el derecho de la víctima a denunciar en cualquier momento dentro del marco legal. "La ley establece unos plazos de prescripción para los delitos. Mientras estés dentro del plazo de prescripción puedes denunciar el día 1 o el día último del plazo, y no deberíamos mirar de distinta manera cuando se hace al principio o al final", sentencia, aunque reconoce que, en la práctica, el retraso se utiliza como un elemento para cuestionar la credibilidad de los relatos.
Ampliar la prescripción y cambiar el sistema
Por la naturaleza especial de estos delitos y de su victimología, Piris se muestra a favor de que el Código Penal amplíe los plazos de prescripción. Considera que es una condición necesaria para que las mujeres puedan completar su proceso de sanación y se sientan en condiciones de denunciar. Alaba la propuesta de alargar el plazo para las víctimas menores de edad, una medida que califica de "excelente" para garantizar que las agresiones no queden impunes.
En última instancia, la letrada de la asociación Clara Campoamor propone un cambio de perspectiva fundamental. En lugar de culpar a la víctima, la pregunta que la sociedad y los operadores jurídicos deberían hacerse es otra: "¿qué pasa con el sistema? ¿Y cómo responde el sistema para que estas mujeres no quieran denunciar o prefieran contarlo en su entorno y no dar ese paso?". La clave está, por tanto, en analizar las fallas del propio sistema judicial y social.
Habría que superar el denunciacentrismo y poner el foco en la atención social, psicológica de esas mujeres"
Asociación Clara Campoamor
La respuesta a esa pregunta, según Pirís, reside en los "sesgos muy machistas" que perviven en las estructuras judiciales y sociales. Por ello, la solución no es presionar para denunciar, sino todo lo contrario. "Habría que superar el denunciacentrismo y poner el foco en la atención social, psicológica de esas mujeres, y entonces tendremos mujeres que estarán capacitadas para afrontar el proceso penal". Fortalecer el apoyo a las víctimas es, para la experta, el único camino para que se sientan seguras y, como consecuencia, aumenten las denuncias.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.