"Tenemos que buscar el equilibrio entre la actividad económica y la conservación medioambiental”: las claves de la nueva Norma Foral de Montes de Bizkaia

“Era necesaria una nueva norma para una planificación más clara, más ordenada y actualizada a las necesidades actuales”, explica en COPE Euskadi Arantxa Atutxa, diputada de Medio Natural y Agricultura

Carlos Molina

Bilbao - Publicado el

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La Diputación Foral de Bizkaia avanza en la modernización de su gestión forestal con la tramitación de la nueva Norma Foral de Montes, un texto normativo que sustituye a la legislación vigente desde 1994 y busca responder a los grandes retos del siglo XXI, en un territorio donde el monte ocupa alrededor del 70% de la superficie total. 

La diputada de Medio Natural y Agricultura, Arantza Atutxa, ha destacado en diversas intervenciones la necesidad de esta actualización profunda, aprobada en Consejo de Gobierno a finales de 2025 y actualmente en fase de debate en las Juntas Generales de Bizkaia.

Y es que, a su juicio, la antigua norma, de hace más de tres décadas, ya no respondía adecuadamente a las transformaciones experimentadas en el sector. En estas tres décadas, el contexto ha cambiado radicalmente: el cambio climático ha derivado en veranos más secos e intensos que incrementan el riesgo de incendios; la bioeconomía gana terreno como modelo de desarrollo sostenible; y la sociedad demanda una gestión del territorio que equilibre conservación ambiental, uso recreativo y generación de actividad económica. 

“Era necesaria una nueva norma para una planificación más clara, más ordenada y actualizada a las necesidades actuales”, explica en COPE Euskadi Arantza Atutxa, y subraya que el proceso ha sido "largo y participativo".

El proyecto normativo se ha gestado durante varios años mediante un amplio diálogo con los agentes implicados: asociaciones forestalistas, colectivos ecologistas, propietarios privados de montes, industrias madereras y representantes municipales. 

“Hay muchas partes implicadas y distintos intereses que confluyen”, reconoce la diputada, que insiste en que el monte no debe verse como un espacio de confrontación entre lo ambiental y lo económico, sino como un "recurso multifuncional" que aporta beneficios simultáneos en tres ámbitos: ambiental, social y económico.

Diputación Foral de Bizkaia

Leixuri Arrizabalaga y Arantza Atutxa

regulación climática

Los bosques vizcaínos albergan una rica biodiversidad, contribuyen a la regulación climática capturando carbono, purifican el aire, previenen la erosión del suelo, ofrecen espacios de esparcimiento cada vez más valorados por la ciudadanía y refuerzan la identidad cultural vasca. 

Al mismo tiempo, generan empleo directo e indirecto, suministran madera y derivados para la construcción, la energía, la industria papelera o incluso la farmacéutica, y proporcionan ingresos a numerosos municipios que revierten esos rendimientos en servicios públicos locales. “El monte es sustento para muchas comunidades”, enfatiza Atutxa.

Precisamente por esa multifuncionalidad, la nueva norma pone el equilibrio como eje central. Se busca evitar el abandono de los montes —lo que agrava los incendios—, sin sacrificar la protección ambiental, ni los valores culturales y sociales. “Tenemos que buscar el equilibrio entre la actividad económica, que nos evite el abandono y el riesgo de incendio, y el equilibrio medioambiental necesario para el futuro de Bizkaia”, resume la diputada.

Entre las principales novedades del texto destaca una estructura jerárquica de planificación forestal, adaptada a la longevidad de los bosques vizcaínos (con ciclos medios de unos 30 años, aunque algunas especies alcanzan los 80). 

En el nivel superior se sitúan las Directrices de Ordenación Forestal, de carácter general y aprobadas por las Juntas Generales, que marcan objetivos e indicadores en materia de silvicultura. A escala comarcal se elaborarán Planes de Ordenación de Recursos Forestales, que analizarán los montes, usos, aprovechamientos, caminos y aspectos jurídico-administrativos para definir qué especies plantar o gestionar en cada zona. Finalmente, en el nivel más operativo aparecen los Planes de Gestión Forestal Sostenible individuales para cada monte, adaptados a las directrices generales y comarcales.

servicios ecosistémicos

Otra incorporación novedosa es el reconocimiento explícito de los servicios ecosistémicos que prestan los bosques. La norma pretende “internalizar” estos beneficios y explorar mecanismos que recompensen su mantenimiento, especialmente en los montes de titularidad privada —que representan una gran proporción del territorio forestal vizcaíno—.

 “Es importantísimo poner en valor el esfuerzo que hace la propiedad privada para proveernos a todos de esos recursos”, señala Atutxa.

La prevención de incendios forestales ocupa un lugar destacado, sobre todo tras los episodios de los últimos veranos. Se establecen medidas técnicas más estrictas: distancias de seguridad, reducción de materia combustible, obligaciones de gestión en terrenos abandonados y refuerzo de la vigilancia para mitigar los efectos agravados por el cambio climático. Además, se mantiene la prohibición de cambio de uso en suelos quemados, una salvaguarda clave.

Por último, la norma apuesta por la simplificación administrativa y la digitalización de trámites, la regulación más clara del pastoreo extensivo y la agilización de autorizaciones, todo ello para facilitar una gestión más eficiente sin perder rigor ambiental.

El calendario previsto apunta a que la norma definitiva podría aprobarse en primavera de 2026, tras el periodo actual de alegaciones ciudadanas, enmiendas de grupos y debate parlamentario. “Esperamos que para primavera tengamos la norma definitiva, con suficiente consenso para aplicarla con seguridad”, indica Atutxa. Dado que afecta a más de 130.000 hectáreas de suelo forestal (cerca del 60-70% del territorio histórico), su aprobación marcará un antes y un después en la relación de Bizkaia con sus montes.

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